El ritmo de maratón de 4 horas de la IA: Cómo las redes descentralizadas compiten contra los monopolios centralizados

La industria de la inteligencia artificial avanza a un ritmo vertiginoso—lo que los hermanos Liberman, legendarios emprendedores de Silicon Valley detrás de Gonka.ai, llaman un “ritmo de maratón de 4 horas”. A diferencia de los ciclos tradicionales de desarrollo de software medidos en trimestres, las batallas por la infraestructura de IA se están ganando y perdiendo a velocidades que hace solo unos años habrían parecido imposibles. En este paisaje hiperacelerado, la cuestión no es meramente la superioridad tecnológica—sino quién controla la potencia computacional que dará forma al futuro de la humanidad, y si ese poder seguirá siendo accesible para muchos o quedará encerrado en las bóvedas de unos pocos.

La advertencia contundente de los hermanos Liberman se centra en un momento transformador: la llegada inminente de 10 mil millones de agentes robóticos—dobles digitales y físicos que multiplicarán exponencialmente la productividad humana. Pero esta explosión de productividad también crea una bifurcación existencial. Sin una descentralización urgente de la infraestructura de IA, esta era podría cristalizarse en una servidumbre digital, donde unas pocas monopolios tecnológicos dicten cada línea de código, cada producción creativa y, en última instancia, cada pensamiento.

La paradoja de la productividad exponencial: cuando cuatro décadas de crecimiento suceden en cuatro horas

David Liberman señala un hecho histórico sobrio: “En el último siglo, la productividad humana se cuadruplicó aproximadamente cada 30 años.” Ese patrón está a punto de colapsar. Con la IA incorporada alcanzando madurez, ese ciclo de 30 años se comprimirá drásticamente—de ahí la metáfora del ritmo de maratón de 4 horas. Pronto, el mundo albergará aproximadamente 10 mil millones de robots, lo que significa que cada ser humano tendrá un gemelo físico potenciado por IA trabajando incansablemente las 24 horas.

Imagina un ingeniero de software con un contraparte robótica ejecutando código 24/7, perfectamente sincronizado con su lógica. O un diseñador cuya producción creativa se multiplica instantáneamente por agentes autónomos que implementan cada visión en tiempo real. Esto no es innovación incremental; es una reestructuración fundamental de lo que significa “productividad” como especie.

Sin embargo, este escenario aparentemente utópico alberga una catástrofe oculta. Los sistemas económicos existentes—distribución de salarios, mercados laborales, marcos de seguridad social—fueron diseñados para la escasez, no para este tipo de sobreproducción extrema. Cuando cada persona controla múltiples entidades productivas, las teorías tradicionales de valor se desploman. Los hermanos Liberman enmarcan esto no solo como un progreso tecnológico, sino como una crisis existencial que requiere una adaptación institucional inmediata.

La trampa del monopolio: el camino de la IA centralizada hacia el feudalismo digital

El ritmo de maratón de 4 horas significa que las decisiones tomadas hoy resonarán durante décadas. Los gigantes tecnológicos—OpenAI, la división Gemini de Google, Meta, xAI y Anthropic—están en una carrera por lograr lo que los hermanos Liberman llaman “monopolios generativos”. Esto es mucho más peligroso que el dominio tecnológico previo porque la IA no solo distribuye aplicaciones; genera la realidad misma.

La muerte de la elección: Las tiendas de aplicaciones tradicionales quedarán obsoletas. Cuando la IA pueda generar aplicaciones completamente funcionales a partir de indicaciones del usuario en milisegundos, los usuarios no descargarán apps—solicitarán servicios directamente a los sistemas de IA. Los gigantes que controlen los modelos más avanzados cortarán por completo las conexiones entre desarrolladores independientes y usuarios finales. Esto no es competencia; es cercamiento.

La concentración de la lógica: La humanidad enfrenta una “estructura de poder de cinco vías” donde cinco empresas controlan la lógica digital fundamental que atraviesa la civilización. Si estas firmas pueden definir qué código ejecutas, qué información recibes y, en última instancia, qué pensamientos puedes expresar, se convierten en arquitectos de la conciencia humana misma. Este es un nivel de concentración de poder sin precedentes en la historia humana.

La mano oculta del capital: Instituciones como BlackRock no solo invierten en empresas de IA; consolidan control en varias capas de infraestructura. La retórica en torno a “código abierto” y “inclusión financiera” se vuelve mera teatralidad cuando la infraestructura de IA intensiva en capital está controlada por unas pocas entidades mega respaldadas.

La narrativa contraria de Gonka: construir la autopista en lugar del rascacielos

En lugar de teorizar sobre alternativas, los hermanos Liberman construyeron una. Gonka.ai representa una filosofía fundamentalmente diferente: en lugar de construir “rascacielos” centralizados de potencia computacional, construir “autopistas” distribuidas a las que cualquiera pueda acceder.

El avance de Gonka radica en reconocer que la red de Bitcoin posee una capacidad computacional enorme actualmente “desperdiciada” en hashing de prueba de trabajo. A través de un mecanismo novedoso de consenso de Prueba de Cálculo, esa potencia puede redirigirse hacia la inferencia de IA—reduciendo radicalmente los costos y democratizando el acceso.

El mecanismo de la revolución: Los mineros ya no necesitan mantener operaciones costosas de GPU funcionando 24/7. En cambio, completan pruebas de inferencia de IA en tiempos comprimidos y ganan recompensas en tokens. Esta estructura de costos es órdenes de magnitud más barata que los proveedores de nube centralizados como AWS. El resultado: los costos de alquiler de computación GPU caen de ser un lujo a un commodity.

Validación temprana: En solo 100 días después del lanzamiento, la capacidad de computación equivalente a H100 de Gonka aumentó de 60 unidades a más de 10,000. Este crecimiento exponencial—que se mueve a un ritmo similar al de una maratón de 4 horas—demuestra que la “ansiedad por la potencia computacional” que durante mucho tiempo reprimieron en la industria blockchain ha encontrado su válvula de escape. La inversión de $50 millones de Bitfury no es solo capital; es una validación institucional de que la infraestructura de IA distribuida es inevitable.

Cuando explota la burbuja: la infraestructura como legado duradero

La burbuja actual de IA—impulsada por gigantes que descuentan “futuros beneficios de monopolio”—eventualmente se desinflará. Cuando redes descentralizadas como Gonka reduzcan los costos de computación de IA en un 50%, 70% o 90%, los modelos de precios basados en la escasez desaparecerán de la noche a la mañana. Las valoraciones bursátiles construidas sobre suposiciones de escasez corregirán violentamente.

Pero aquí está la visión crucial de los hermanos: la explosión no será apocalíptica. Así como el colapso de las punto-com en 2000 dejó una red global de cables de fibra óptica que alimentaron las próximas dos décadas de innovación, la burbuja de IA dejará infraestructura de computación distribuida. Quien domine primero los canales de computación de IA de bajo costo y a nivel global emergirá como el verdadero ganador cuando la niebla se disipe.

La soberanía individual en una era de robots: dos estrategias de supervivencia

Si los robots manejan la ejecución, ¿qué queda que sea claramente humano? Los hermanos Liberman, que han construido varias empresas a velocidad de startup, ofrecen dos estrategias de supervivencia:

Estrategia 1: Cultivar combinaciones irremplazables. Un programador puro puede ser fácilmente reemplazado por IA. Pero un desarrollador que hable con fluidez de literatura rusa, entienda física cuántica y tenga profunda experiencia legal se vuelve valioso de manera única. Los modelos de IA sobresalen en dominios estrechos pero luchan con la cognición interdisciplinaria que los humanos desarrollan a través de la experiencia vivida y la inmersión cultural. Esa “trinidad” única determina la calidad de las preguntas que haces a la IA (la esencia de la ingeniería avanzada de prompts) y crea barreras para replicar tu producción creativa.

Estrategia 2: Poseer la toma de decisiones y la responsabilidad. La IA puede ejecutar brillantemente, pero no puede asumir responsabilidad. En los futuros sistemas económicos, la “ejecución” se vuelve una mercancía barata, mientras que la “toma de decisiones” y la “aprobación” se vuelven valiosas. Quienes estén dispuestos a firmar con su nombre los resultados de la IA—aceptando la responsabilidad por los resultados—se convierten en nodos centrales en redes colaborativas. Se vuelven los verdaderos creadores de valor.

La vía de escape geopolítica: naciones pequeñas y el futuro descentralizado

Para países fuera del eje EE. UU.-China que enfrentan restricciones en la exportación de chips, Gonka y protocolos similares ofrecen una vía de escape inesperada. En lugar de competir en altura con “rascacielos” tecnológicos, los países más pequeños pueden:

  • Desplegar computación local: Usando electricidad barata y hardware accesible, aprovechar redes descentralizadas globales sin requerir permiso de ninguna superpotencia.
  • Construir soberanía en talento de IA: Fomentar que desarrolladores locales contribuyan con código a protocolos de código abierto, construyendo capacidades de IA autóctonas y reduciendo la dependencia de plataformas extranjeras.

Como enmarcan los hermanos Liberman: “Las naciones pequeñas no necesitan rascacielos; necesitan autopistas en su puerta.” Protocolos descentralizados como Gonka ofrecen exactamente eso—un camino sin peajes ni permisos hacia infraestructura global de IA.

La última carrera: soberanía como el último campo de batalla

Los hermanos Liberman enmarcan este momento como una última maratón por la soberanía humana. El ritmo de maratón de 4 horas no es solo una metáfora—describe la velocidad real de la iteración competitiva en IA. Lo que se decida en estos próximos años se cristalizará en décadas de estructura institucional.

El modelo cerrado y altamente centralizado de OpenAI representa un camino rápido hacia lo que los hermanos llaman una “Edad Media digital”—periodos de capacidad tecnológica encerrada tras puertas aristocráticas, con las personas comunes relegadas a siervos digitales. La IA descentralizada, encarnada en protocolos como Gonka, es la última oportunidad realista para que individuos y naciones pequeñas mantengan su autonomía.

Bitcoin demostró que la moneda soberana puede ser descentralizada. Los hermanos Liberman intentan demostrar algo más transformador: que las herramientas de productividad más avanzadas de la humanidad nunca deben concentrarse en salas de servidores en sótanos, sino fluir libremente hasta las yemas de los dedos de cada persona. A medida que emergen 10 mil millones de robots y el ritmo de maratón de 4 horas continúa acelerándose, esa elección se vuelve cada vez más urgente.

Disclaimer: Este análisis se basa en entrevistas recientes con los hermanos Liberman y sus perspectivas centrales del protocolo Gonka, y no constituye consejo de inversión. Gonka, como infraestructura emergente de IA, conlleva riesgos inherentes derivados de la iteración tecnológica y la volatilidad del mercado. Los participantes deben mantener una evaluación racional tanto de oportunidades como de riesgos.

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