El panorama del dólar americano enfrenta una encrucijada compleja. Tras la política de reducción de tasas implementada por la Reserva Federal, la moneda ha experimentado un debilitamiento consistente durante este ejercicio. El índice del dólar DXY refleja esta realidad: cotizó recientemente en 98,59, con una caída de 0,05%, mientras que en septiembre pasado registró mínimos no vistos en tres años y medio, llegando a 96,218.
Advertencias sobre escenarios de riesgo
Benjamin Melman, CEO de Edmond de Rothschild, una destacada gestora de activos, ha puesto el acento en dos amenazas potenciales que podrían acelerar la depreciación de la divisa estadounidense durante el próximo período. La primera se vincula con una eventual reversión de las expectativas sobre el comportamiento de los tipos de interés en Estados Unidos. La segunda, más estructural, está asociada a la posibilidad de que la burbuja de la inteligencia artificial se desinfle abruptamente.
“Si el mercado reorienta sus preocupaciones hacia las tasas de interés estadounidenses, o si la burbuja tecnológica de IA colapsa de manera repentina, el dólar enfrentará presiones adicionales”, apuntó el ejecutivo de la institución financiera europea.
Contexto de debilitamiento prolongado
La trayectoria de la moneda estadounidense durante este año ha estado marcada por una tendencia claramente desfavorable, ligada directamente a las decisiones de política monetaria del banco central norteamericano. Este contexto de tasas más bajas ha deteriorado el atractivo relativo del dólar en los mercados internacionales, alimentando su descenso sostenido.
Los analistas siguen de cerca cualquier señal que pudiera modificar estas dinámicas, conscientes de que tanto un cambio en la trayectoria de los tipos de interés como un evento de corrección en los activos vinculados a inteligencia artificial podrían ser catalizadores significativos para el movimiento futuro de la divisa.
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Dólar bajo vigilancia: expertos alertan sobre riesgos en 2025
El panorama del dólar americano enfrenta una encrucijada compleja. Tras la política de reducción de tasas implementada por la Reserva Federal, la moneda ha experimentado un debilitamiento consistente durante este ejercicio. El índice del dólar DXY refleja esta realidad: cotizó recientemente en 98,59, con una caída de 0,05%, mientras que en septiembre pasado registró mínimos no vistos en tres años y medio, llegando a 96,218.
Advertencias sobre escenarios de riesgo
Benjamin Melman, CEO de Edmond de Rothschild, una destacada gestora de activos, ha puesto el acento en dos amenazas potenciales que podrían acelerar la depreciación de la divisa estadounidense durante el próximo período. La primera se vincula con una eventual reversión de las expectativas sobre el comportamiento de los tipos de interés en Estados Unidos. La segunda, más estructural, está asociada a la posibilidad de que la burbuja de la inteligencia artificial se desinfle abruptamente.
“Si el mercado reorienta sus preocupaciones hacia las tasas de interés estadounidenses, o si la burbuja tecnológica de IA colapsa de manera repentina, el dólar enfrentará presiones adicionales”, apuntó el ejecutivo de la institución financiera europea.
Contexto de debilitamiento prolongado
La trayectoria de la moneda estadounidense durante este año ha estado marcada por una tendencia claramente desfavorable, ligada directamente a las decisiones de política monetaria del banco central norteamericano. Este contexto de tasas más bajas ha deteriorado el atractivo relativo del dólar en los mercados internacionales, alimentando su descenso sostenido.
Los analistas siguen de cerca cualquier señal que pudiera modificar estas dinámicas, conscientes de que tanto un cambio en la trayectoria de los tipos de interés como un evento de corrección en los activos vinculados a inteligencia artificial podrían ser catalizadores significativos para el movimiento futuro de la divisa.