El aumento de tasas de interés del Banco de Japón impulsa la cadena de dominó financiera global — Cómo se desarrollará el efecto dominó

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La reciente decisión de la Reserva Central de Japón de subir los tipos de interés está desencadenando una serie de reacciones en cadena en los mercados financieros globales. Esto no es solo un ajuste de política monetaria local, sino un momento clave que afecta a todo el sistema financiero mundial. La primera subida sustancial de tipos en treinta años está tirando del “pasador” que puede desencadenar riesgos sistémicos.

Cuando el Banco de Japón eleva la tasa de interés de política, un cambio aparentemente simple en los números oculta riesgos estructurales profundos. La deuda pública de Japón alcanza aproximadamente 10 billones de dólares, y en un contexto de aumento de tipos, los costes de servicio de la deuda crecerán de forma exponencial. Un rendimiento más alto significa que la presión sobre las finanzas públicas futuras se incrementa, lo que a su vez reducirá el espacio para el crecimiento económico de Japón. Desde la perspectiva de sostenibilidad fiscal, Japón enfrenta una de estas tres opciones: incumplimiento soberano, reestructuración de la deuda o presión inflacionaria. Es un problema matemático que ningún país moderno puede evitar.

Salida de activos japoneses y vacío de liquidez global

Japón ha acumulado durante años una gran cantidad de inversiones en el extranjero, incluyendo más de 1 billón de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU., además de miles de millones en acciones y bonos globales. Estas inversiones eran razonables en una era en la que las tasas internas de interés en Japón estaban cerca de cero — los retornos internos eran muy bajos, por lo que la inversión en el extranjero era la opción inevitable. Pero cuando los rendimientos en Japón suben, la situación cambia radicalmente.

Los inversores japoneses enfrentan un nuevo problema aritmético: los bonos domésticos ahora ofrecen rendimientos reales, mientras que los bonos estadounidenses, tras considerar el riesgo de tipo de cambio, en realidad tienen rendimientos negativos. Esta diferencia es suficiente para provocar un flujo de capital de regreso. Incluso con solo unos pocos cientos de millones de dólares en reconfiguración de fondos hacia Japón, puede crear un déficit de liquidez en los mercados globales. Este déficit no es moderado — es sistémico.

Riesgo de cascada por cierre de operaciones de arbitraje

La verdadera bomba de tiempo está oculta en las operaciones de arbitraje en yenes. En la última década, los inversores globales han tomado prestado yenes a costos extremadamente bajos y han invertido en activos de riesgo en todo el mundo — acciones, criptomonedas, bonos de mercados emergentes. Este mercado supera los 1 billón de dólares y depende de la hipótesis de que el yen se mantenga “barato”.

A medida que el Banco de Japón continúa subiendo los tipos, el yen se aprecia y la rentabilidad del arbitraje desaparece por completo. Más importante aún, cuando el yen se aprecia más allá de cierto umbral, los inversores con préstamos en yenes enfrentan llamadas de margen (margin calls). La presión para cerrar posiciones puede provocar:

  • Ventas masivas en los mercados de acciones globales
  • Escasez de liquidez en activos de mercados emergentes
  • Caídas rápidas en los precios de las criptomonedas
  • Una correlación entre todos los activos de riesgo que se acerca a la perfección en positivo

En resumen, todo se venderá simultáneamente. Esto no es un riesgo que pueda resolverse con diversificación — es una onda de choque sistémica.

Espacio de política de la Reserva Federal y aumento en los costes de financiación global

Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. enfrentan presión. Cuando Japón reduce en gran medida su posición en bonos estadounidenses, los costes de financiación del gobierno de EE. UU. aumentan. Esto hace que el endeudamiento del gobierno estadounidense sea más caro, amenazando directamente la sostenibilidad fiscal del país. La diferencia de rendimiento entre EE. UU. y Japón se reduce, debilitando la ventaja del diferencial de tipos que respalda al dólar.

Dilema de los bancos centrales

El Banco de Japón se encuentra en una situación difícil de salir. Seguir subiendo los tipos puede agravar aún más las posiciones de arbitraje cerradas, pero detener los aumentos no puede hacer frente a la presión inflacionaria interna. La expansión monetaria simple tampoco es una opción — en un entorno donde la inflación ya está en aumento, seguir imprimiendo dinero en gran escala solo debilitará el yen, disparando los costes de importación y elevando la presión sobre los precios internos.

Este dilema revela una realidad fundamental: cuando un sistema financiero depende durante mucho tiempo de políticas extremadamente laxas, un proceso de normalización repentino sacudirá todo el ecosistema. Japón no soportará estos impactos solo — los mercados financieros globales ya están profundamente interconectados, y cada decisión del Banco de Japón tira del pasador que conecta los activos de riesgo globales. La próxima acción, ya sea subir los tipos o mantener la calma, puede desencadenar reacciones en cadena impredecibles en los mercados.

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