Una noticia antigua ha provocado una reflexión reciente: el autor de las 《Reglas de la Tortuga》, Curtis Faith, ahora está en bancarrota, sin hogar y deambulando por las calles. Esta historia parece ser solo un caso de fracaso en la inversión, pero en realidad refleja las profundas limitaciones de la teoría de las tortugas y las leyes universales del mercado.
El auge de las tortugas: cómo los sistemas mecanizados crean milagros en la inversión
En 1983, a los 19 años, Curtis fue seleccionado por el legendario trader de futuros Richard Dennis para participar en un experimento — el programa de las tortugas. Este programa fue muy famoso; Dennis publicó anuncios en periódicos reclutando personas comunes (profesores, programadores, jugadores de casino, etc.), les proporcionaba fondos y les enseñaba un conjunto de reglas de trading fijas.
La lógica central de las tortugas era un sistema mecanizado que incluía cuatro elementos:
Seguir la tendencia — Comprar activos que rompen máximos históricos, vender en activos que caen por debajo de mínimos históricos, siguiendo la tendencia.
Diversificación de riesgos — Invertir en múltiples mercados (commodities, divisas, bonos, índices, etc.) para evitar riesgos concentrados en un solo mercado.
Control de posición — Utilizar fórmulas de gestión de capital para controlar el tamaño de cada operación y evitar que unas pocas pérdidas arruinen toda la cuenta.
Disciplina en el stop-loss — Cortar pérdidas de manera decidida cuando el mercado se mueve en contra, sin esperanza de recuperación.
El resultado fue sorprendente. En 4 a 5 años, la mayoría de estos traders de tortugas obtuvieron beneficios considerables, con ganancias totales superiores a 1.000 millones de dólares. Curtis, con solo unos 20 años, ayudó a fondos a ganar decenas de millones, alcanzando gran fama y convirtiéndose en un símbolo del “mito de las tortugas”.
La perfección de la teoría ≠ invencibilidad en la práctica: las limitaciones de las tortugas en la realidad
Pero esto fue un punto de inflexión. En 2007, Curtis publicó el libro 《Reglas de la Tortuga》, intentando popularizar este sistema entre inversores comunes. El libro fue muy popular; participó en el ámbito de la educación financiera, dio conferencias y creó cursos de formación, convirtiéndose en una figura reconocida en el mundo de las inversiones.
Sin embargo, la historia ha demostrado que las tortugas no son una solución universal. Después de 2010, Curtis empezó a incursionar en Bitcoin y en el ámbito de blockchain, intentando lanzar proyectos relacionados con predicciones de mercado y apuestas en blockchain, pero fracasó en todos. En ese proceso, “perdió casi todo su dinero”.
En ese momento, los registros policiales de Massachusetts indicaron que fue arrestado por alterar el orden público y que su estado de residencia era “sin hogar” (homeless). Finalmente, vivía en un refugio. Cayó en la bancarrota y la indigencia, llegando a decir que “solo le quedaban 27 dólares en el bolsillo”, su esposa sin trabajo y sus finanzas casi colapsadas.
De Curtis Faith a las leyes del mercado: las causas profundas del fracaso en la inversión
¿Por qué un trader que generó más de 1.000 millones de dólares terminó en la calle? A simple vista, parece un error personal (fracaso en Bitcoin y blockchain), pero en el fondo refleja una ley más profunda: los sistemas de trading exitosos solo funcionan en ciertos entornos de mercado.
¿Por qué las tortugas tuvieron éxito en los años 80? Porque en ese momento, los mercados de commodities y divisas tenían tendencias claras. Los precios formaban tendencias alcistas o bajistas que duraban meses o incluso años, y las estrategias de seguir tendencias podían capturar esas ganancias.
Pero, ¿qué pasa cuando el entorno cambia? Entrando en el siglo XXI, los mercados financieros se vuelven más complejos:
Aumenta la volatilidad — La aparición del trading de alta frecuencia y algoritmos hace que la volatilidad sea más impredecible.
Las tendencias se debilitan — Muchos mercados entran en entornos de más oscilaciones y reversiones, en lugar de tendencias unidireccionales.
Cambios en la liquidez — La liquidez y las características de tendencia en los mercados tradicionales de commodities ya no son las mismas de antes.
Las tortugas enfrentan una realidad ineludible: su sistema depende mucho del entorno del mercado. Cuando este cambia, incluso con una teoría perfecta y una disciplina estricta, las ganancias sostenidas se vuelven difíciles.
Entre ruptura y stop-loss: por qué las tendencias en inversión son propensas a fallar
Desde la perspectiva psicológica, las tortugas tienen una contradicción interna:
Ventajas evidentes — Objetividad, disciplina, capturar grandes movimientos, riesgo controlado. Gracias a estas ventajas, lograron milagros en ciertos períodos.
Desventajas fatales — Alta volatilidad, profundas caídas, dependencia del entorno. En mercados de oscilaciones continuas, el stop-loss se activa con frecuencia, generando gran estrés psicológico. Un sistema que en teoría es “correcto” puede acumular pérdidas en entornos de mercado equivocados.
La experiencia de Curtis no es aislada. El famoso trader Jesse Livermore (autor de 《Recuerdos de un operador de acciones》) también recorrió caminos similares: fue uno de los traders de tendencia más exitosos de la historia, pero terminó suicidándose, dejando una nota que decía “mi vida fue un fracaso”. Livermore experimentó éxitos y fracasos en diferentes entornos de mercado, y finalmente fue derrotado por el mercado.
Esto nos revela una verdad dura: ningún sistema de trading puede adaptarse a todos los entornos de mercado. Las tortugas no son la excepción.
Ganancias en mercados alcistas vs pérdidas en mercados bajistas: la debilidad fatal de los minoristas
Un problema aún más profundo es la naturaleza humana. Incluso con teorías perfectas, la ejecución enfrenta la prueba de la psicología.
Observando cada ciclo alcista, se puede detectar un patrón: tres veces más ganancias en un año, una vez en tres años.
En los mercados alcistas, los precios suben en general, y muchas acciones o fondos pueden generar ganancias simplemente comprando. Cuando la gente gana dinero, empieza a sentirse un genio, persiguen las subidas y venden en las caídas. Muchos minoristas logran hacer dinero en el corto plazo, incluso encuentran acciones que se duplican. La apariencia es de gran entusiasmo, y comparten sus ganancias, con ganancias varias veces en un año.
Pero estas ganancias dependen más del entorno del mercado que de la habilidad del inversor. Cuando el mercado termina su ciclo alcista y se vuelve bajista, la situación cambia:
La mayoría de las acciones siguen bajando, algunas durante años y con caídas severas.
Estrategias que funcionaron (mantenerse en largo, hacer operaciones frecuentes, perseguir las subidas) se vuelven peligrosas.
Los minoristas continúan perdiendo en mercados oscilantes y bajistas, y la mayoría termina perdiendo todo lo ganado en el mercado alcista.
¿Quiénes ganan a largo plazo? Generalmente, aquellos que en las últimas fases del mercado ya han realizado sus ganancias y han cambiado a una estrategia más conservadora. Sus beneficios no son tan grandes como los que todavía están en posiciones largas en la cima, pero han protegido sus ganancias.
Y las tortugas enfrentan precisamente este problema: su sistema enfatiza el stop-loss y la disciplina, pero en mercados alcistas puede resultar en muchas pérdidas por activaciones frecuentes. En mercados bajistas, el stop-loss puede no salvar a los inversores, porque cada rebote puede interpretarse como una nueva tendencia y ser perseguido, solo para quedar atrapados en la caída.
La verdad sobre el éxito y fracaso en inversión: reflexiones que van más allá de las tortugas
¿Qué nos enseña la historia de Curtis?
Primero, no existe la copa de la inmortalidad. Cualquier sistema de inversión, incluyendo las tortugas, tiene límites de aplicabilidad. Lo que funciona en un momento, no garantiza éxito eterno.
Segundo, hay que ser cauteloso con los autores de libros y cursos. Aquellos que a los 30-50 años empiezan a escribir libros y vender cursos, a menudo buscan crear una imagen para vender productos. Un inversor dedicado realmente no dedica tanto tiempo a enseñar a otros. Curtis, que pasó de la práctica a la educación financiera, ejemplifica este patrón.
Tercero, diferentes filosofías de inversión tienen sus ventajas. La inversión en valor de Buffett, que implica estudiar empresas a largo plazo y esperar que el valor se refleje, puede ser más adecuada para el inversor minorista promedio. Pero este estilo es más lento y aburrido, y en mercados alcistas puede no ser tan popular. La tendencia de las tortugas requiere una fuerte fortaleza mental y juicio de mercado, y no todos pueden dominarla.
Cuarto, la inteligencia financiera y el autocontrol son los recursos más escasos. Sin suficiente inteligencia financiera y autocontrol, no hay ventaja sostenible en la inversión; las ganancias se pierden en el mercado. Ganar en mercados alcistas no es difícil, pero mantener las ganancias en mercados bajistas sí lo es.
Las tortugas no son una mala teoría; lograron crear milagros en ciertos períodos. Pero la experiencia de Curtis nos recuerda que la perfección teórica y el éxito en la realidad a menudo están muy separados. Los verdaderos ganadores en inversión no son los que usan los sistemas más inteligentes, sino los que tienen mayor claridad mental, autocontrol y capacidad de adaptarse a los cambios.
Eso es lo que el mercado nos enseña: no hay reglas de inversión eternas, solo la sabiduría de ajustarse continuamente para adaptarse a las condiciones del mercado.
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Desde la ley de trading de tortuga: la lección del niño prodigio a la caída y vagabundeo
Una noticia antigua ha provocado una reflexión reciente: el autor de las 《Reglas de la Tortuga》, Curtis Faith, ahora está en bancarrota, sin hogar y deambulando por las calles. Esta historia parece ser solo un caso de fracaso en la inversión, pero en realidad refleja las profundas limitaciones de la teoría de las tortugas y las leyes universales del mercado.
El auge de las tortugas: cómo los sistemas mecanizados crean milagros en la inversión
En 1983, a los 19 años, Curtis fue seleccionado por el legendario trader de futuros Richard Dennis para participar en un experimento — el programa de las tortugas. Este programa fue muy famoso; Dennis publicó anuncios en periódicos reclutando personas comunes (profesores, programadores, jugadores de casino, etc.), les proporcionaba fondos y les enseñaba un conjunto de reglas de trading fijas.
La lógica central de las tortugas era un sistema mecanizado que incluía cuatro elementos:
Seguir la tendencia — Comprar activos que rompen máximos históricos, vender en activos que caen por debajo de mínimos históricos, siguiendo la tendencia.
Diversificación de riesgos — Invertir en múltiples mercados (commodities, divisas, bonos, índices, etc.) para evitar riesgos concentrados en un solo mercado.
Control de posición — Utilizar fórmulas de gestión de capital para controlar el tamaño de cada operación y evitar que unas pocas pérdidas arruinen toda la cuenta.
Disciplina en el stop-loss — Cortar pérdidas de manera decidida cuando el mercado se mueve en contra, sin esperanza de recuperación.
El resultado fue sorprendente. En 4 a 5 años, la mayoría de estos traders de tortugas obtuvieron beneficios considerables, con ganancias totales superiores a 1.000 millones de dólares. Curtis, con solo unos 20 años, ayudó a fondos a ganar decenas de millones, alcanzando gran fama y convirtiéndose en un símbolo del “mito de las tortugas”.
La perfección de la teoría ≠ invencibilidad en la práctica: las limitaciones de las tortugas en la realidad
Pero esto fue un punto de inflexión. En 2007, Curtis publicó el libro 《Reglas de la Tortuga》, intentando popularizar este sistema entre inversores comunes. El libro fue muy popular; participó en el ámbito de la educación financiera, dio conferencias y creó cursos de formación, convirtiéndose en una figura reconocida en el mundo de las inversiones.
Sin embargo, la historia ha demostrado que las tortugas no son una solución universal. Después de 2010, Curtis empezó a incursionar en Bitcoin y en el ámbito de blockchain, intentando lanzar proyectos relacionados con predicciones de mercado y apuestas en blockchain, pero fracasó en todos. En ese proceso, “perdió casi todo su dinero”.
En ese momento, los registros policiales de Massachusetts indicaron que fue arrestado por alterar el orden público y que su estado de residencia era “sin hogar” (homeless). Finalmente, vivía en un refugio. Cayó en la bancarrota y la indigencia, llegando a decir que “solo le quedaban 27 dólares en el bolsillo”, su esposa sin trabajo y sus finanzas casi colapsadas.
De Curtis Faith a las leyes del mercado: las causas profundas del fracaso en la inversión
¿Por qué un trader que generó más de 1.000 millones de dólares terminó en la calle? A simple vista, parece un error personal (fracaso en Bitcoin y blockchain), pero en el fondo refleja una ley más profunda: los sistemas de trading exitosos solo funcionan en ciertos entornos de mercado.
¿Por qué las tortugas tuvieron éxito en los años 80? Porque en ese momento, los mercados de commodities y divisas tenían tendencias claras. Los precios formaban tendencias alcistas o bajistas que duraban meses o incluso años, y las estrategias de seguir tendencias podían capturar esas ganancias.
Pero, ¿qué pasa cuando el entorno cambia? Entrando en el siglo XXI, los mercados financieros se vuelven más complejos:
Las tortugas enfrentan una realidad ineludible: su sistema depende mucho del entorno del mercado. Cuando este cambia, incluso con una teoría perfecta y una disciplina estricta, las ganancias sostenidas se vuelven difíciles.
Entre ruptura y stop-loss: por qué las tendencias en inversión son propensas a fallar
Desde la perspectiva psicológica, las tortugas tienen una contradicción interna:
Ventajas evidentes — Objetividad, disciplina, capturar grandes movimientos, riesgo controlado. Gracias a estas ventajas, lograron milagros en ciertos períodos.
Desventajas fatales — Alta volatilidad, profundas caídas, dependencia del entorno. En mercados de oscilaciones continuas, el stop-loss se activa con frecuencia, generando gran estrés psicológico. Un sistema que en teoría es “correcto” puede acumular pérdidas en entornos de mercado equivocados.
La experiencia de Curtis no es aislada. El famoso trader Jesse Livermore (autor de 《Recuerdos de un operador de acciones》) también recorrió caminos similares: fue uno de los traders de tendencia más exitosos de la historia, pero terminó suicidándose, dejando una nota que decía “mi vida fue un fracaso”. Livermore experimentó éxitos y fracasos en diferentes entornos de mercado, y finalmente fue derrotado por el mercado.
Esto nos revela una verdad dura: ningún sistema de trading puede adaptarse a todos los entornos de mercado. Las tortugas no son la excepción.
Ganancias en mercados alcistas vs pérdidas en mercados bajistas: la debilidad fatal de los minoristas
Un problema aún más profundo es la naturaleza humana. Incluso con teorías perfectas, la ejecución enfrenta la prueba de la psicología.
Observando cada ciclo alcista, se puede detectar un patrón: tres veces más ganancias en un año, una vez en tres años.
En los mercados alcistas, los precios suben en general, y muchas acciones o fondos pueden generar ganancias simplemente comprando. Cuando la gente gana dinero, empieza a sentirse un genio, persiguen las subidas y venden en las caídas. Muchos minoristas logran hacer dinero en el corto plazo, incluso encuentran acciones que se duplican. La apariencia es de gran entusiasmo, y comparten sus ganancias, con ganancias varias veces en un año.
Pero estas ganancias dependen más del entorno del mercado que de la habilidad del inversor. Cuando el mercado termina su ciclo alcista y se vuelve bajista, la situación cambia:
¿Quiénes ganan a largo plazo? Generalmente, aquellos que en las últimas fases del mercado ya han realizado sus ganancias y han cambiado a una estrategia más conservadora. Sus beneficios no son tan grandes como los que todavía están en posiciones largas en la cima, pero han protegido sus ganancias.
Y las tortugas enfrentan precisamente este problema: su sistema enfatiza el stop-loss y la disciplina, pero en mercados alcistas puede resultar en muchas pérdidas por activaciones frecuentes. En mercados bajistas, el stop-loss puede no salvar a los inversores, porque cada rebote puede interpretarse como una nueva tendencia y ser perseguido, solo para quedar atrapados en la caída.
La verdad sobre el éxito y fracaso en inversión: reflexiones que van más allá de las tortugas
¿Qué nos enseña la historia de Curtis?
Primero, no existe la copa de la inmortalidad. Cualquier sistema de inversión, incluyendo las tortugas, tiene límites de aplicabilidad. Lo que funciona en un momento, no garantiza éxito eterno.
Segundo, hay que ser cauteloso con los autores de libros y cursos. Aquellos que a los 30-50 años empiezan a escribir libros y vender cursos, a menudo buscan crear una imagen para vender productos. Un inversor dedicado realmente no dedica tanto tiempo a enseñar a otros. Curtis, que pasó de la práctica a la educación financiera, ejemplifica este patrón.
Tercero, diferentes filosofías de inversión tienen sus ventajas. La inversión en valor de Buffett, que implica estudiar empresas a largo plazo y esperar que el valor se refleje, puede ser más adecuada para el inversor minorista promedio. Pero este estilo es más lento y aburrido, y en mercados alcistas puede no ser tan popular. La tendencia de las tortugas requiere una fuerte fortaleza mental y juicio de mercado, y no todos pueden dominarla.
Cuarto, la inteligencia financiera y el autocontrol son los recursos más escasos. Sin suficiente inteligencia financiera y autocontrol, no hay ventaja sostenible en la inversión; las ganancias se pierden en el mercado. Ganar en mercados alcistas no es difícil, pero mantener las ganancias en mercados bajistas sí lo es.
Las tortugas no son una mala teoría; lograron crear milagros en ciertos períodos. Pero la experiencia de Curtis nos recuerda que la perfección teórica y el éxito en la realidad a menudo están muy separados. Los verdaderos ganadores en inversión no son los que usan los sistemas más inteligentes, sino los que tienen mayor claridad mental, autocontrol y capacidad de adaptarse a los cambios.
Eso es lo que el mercado nos enseña: no hay reglas de inversión eternas, solo la sabiduría de ajustarse continuamente para adaptarse a las condiciones del mercado.