La batalla por el banco más poderoso del mundo acaba de entrar en su capítulo más explosivo. El presidente Trump ha nominado oficialmente a Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell como Presidente de la Reserva Federal, un movimiento que parece menos una transición y más una declaración de guerra contra el establishment financiero.
Warsh, un exgobernador de la Fed de 55 años con fuertes lazos en Wall Street, está siendo aclamado por el Presidente como “casting central”, el hombre destinado a ser el “mejor Presidente de la Fed” en la historia. Antes conocido como un “halcón” que temía a la inflación, Warsh ha cambiado de postura recientemente, haciendo eco de las demandas del Presidente de recortes agresivos en las tasas de interés. Su misión es clara: desmantelar la cultura del “príncipe mimado” de la Fed actual y forzar un “cambio de régimen” que alinee el banco central con la política económica de la administración.
Jerome Powell, la persona que actualmente tiene las llaves, no se rendirá sin luchar. La reacción del campamento de Powell ha sido de resistencia férrea. En medio de una investigación del DOJ sobre las renovaciones del edificio de la Fed, que Powell ha calificado como un “pretexto” para intimidarlo, el actual Presidente ha emitido una advertencia escalofriante: la independencia de la Fed no es negociable.
En una declaración en video poco común, Powell argumentó que la presión legal sobre él es una consecuencia directa de que la Reserva Federal establezca las tasas de interés en función del interés público y no “siguiendo las preferencias del presidente”. ¿Su mensaje para Warsh y el mundo? Manténganse fuera de la política electa. Incluso ha insinuado que puede no abandonar completamente la Fed, mientras su mandato como Presidente termina en mayo, su asiento en la Junta de Gobernadores dura hasta 2028, lo que potencialmente le permite acechar los pasillos de la institución como un obstáculo de alto rango a la agenda de Warsh.
El drama ahora se traslada al Senado, donde se avecina una batalla de confirmación de “tierra arrasada”. Cuando la noticia se hizo pública, el oro se desplomó y el dólar se disparó. Los inversores se preparan para un mundo en el que la Fed ya no sea un árbitro neutral, sino un motor político. Las puertas del banco central han sido pateadas abiertas.
Entre un Presidente que exige tasas de interés del 1% y un actual Presidente defendiendo el “templo” de la independencia, Kevin Warsh está entrando en un campo minado financiero.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
🚨🤯😱 Adiós, adiós Powel. El nuevo presidente de la Fed ya está aquí
La batalla por el banco más poderoso del mundo acaba de entrar en su capítulo más explosivo. El presidente Trump ha nominado oficialmente a Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell como Presidente de la Reserva Federal, un movimiento que parece menos una transición y más una declaración de guerra contra el establishment financiero.
Warsh, un exgobernador de la Fed de 55 años con fuertes lazos en Wall Street, está siendo aclamado por el Presidente como “casting central”, el hombre destinado a ser el “mejor Presidente de la Fed” en la historia. Antes conocido como un “halcón” que temía a la inflación, Warsh ha cambiado de postura recientemente, haciendo eco de las demandas del Presidente de recortes agresivos en las tasas de interés. Su misión es clara: desmantelar la cultura del “príncipe mimado” de la Fed actual y forzar un “cambio de régimen” que alinee el banco central con la política económica de la administración.
Jerome Powell, la persona que actualmente tiene las llaves, no se rendirá sin luchar. La reacción del campamento de Powell ha sido de resistencia férrea. En medio de una investigación del DOJ sobre las renovaciones del edificio de la Fed, que Powell ha calificado como un “pretexto” para intimidarlo, el actual Presidente ha emitido una advertencia escalofriante: la independencia de la Fed no es negociable.
En una declaración en video poco común, Powell argumentó que la presión legal sobre él es una consecuencia directa de que la Reserva Federal establezca las tasas de interés en función del interés público y no “siguiendo las preferencias del presidente”. ¿Su mensaje para Warsh y el mundo? Manténganse fuera de la política electa. Incluso ha insinuado que puede no abandonar completamente la Fed, mientras su mandato como Presidente termina en mayo, su asiento en la Junta de Gobernadores dura hasta 2028, lo que potencialmente le permite acechar los pasillos de la institución como un obstáculo de alto rango a la agenda de Warsh.
El drama ahora se traslada al Senado, donde se avecina una batalla de confirmación de “tierra arrasada”. Cuando la noticia se hizo pública, el oro se desplomó y el dólar se disparó. Los inversores se preparan para un mundo en el que la Fed ya no sea un árbitro neutral, sino un motor político. Las puertas del banco central han sido pateadas abiertas.
Entre un Presidente que exige tasas de interés del 1% y un actual Presidente defendiendo el “templo” de la independencia, Kevin Warsh está entrando en un campo minado financiero.
✅️ SEGUIR Ahora ✅️
$xrp