Por qué el Z-Score MVRV en cadena y otros 9 indicadores colectivos han "perdido la voz": la estructura del mercado alcista de Bitcoin ha cambiado

Cuando Bitcoin alcanzó un nuevo máximo en octubre del año pasado y comenzó a consolidarse y retroceder, los analistas de mercado sacaron su arsenal habitual: esas herramientas infalibles en ciclos alcistas anteriores, los “advertidores de máximos” que nunca fallan. Pero, para sorpresa de muchos, desde el MVRV Z-Score hasta el Puell Multiple, desde el Bitcoin Rainbow Chart hasta la media móvil de 4 años, estos indicadores que han resistido la prueba del tiempo parecen haber caído en un “silencio” uno tras otro.

¿Qué significa esto exactamente? ¿Estos indicadores han dejado de ser útiles, o el mercado de Bitcoin en sí mismo ha experimentado un cambio estructural silencioso?

La verdad detrás del “apagón” colectivo de los diez principales indicadores

En cada ciclo alcista, los picos suelen ir acompañados de múltiples indicadores sobrecalentados: Z-Score alto, Puell Multiple elevado, euforia de los toros en su punto máximo. Pero esta vez, el mercado muestra una actitud muy diferente.

Vamos a analizar uno por uno estos indicadores “silenciosos” y entender qué implican.

De la tendencia de precios a la desviación en la valoración: el comportamiento “suave” del Pi Cycle y el Rainbow Chart

El indicador Pi Cycle Top sigue siendo una de las herramientas más emblemáticas para predecir máximos cíclicos. Su lógica es sencilla y poderosa: cuando la media móvil de 111 días cruza por encima del doble de la media móvil de 350 días, suele indicar que la burbuja está a punto de estallar. En los picos de 2017 y en las dos fases de máximo en 2021, esta línea de cruce se cumplió puntualmente.

Pero al observar el comportamiento en el cuarto trimestre del año pasado, estas líneas aún no se han cruzado. Esto podría indicar que el ritmo de subida de los precios ya no es tan acelerado.

Un comportamiento similar se observa en el Bitcoin Rainbow Chart. Esta herramienta, que evalúa la valoración a largo plazo mediante curvas logarítmicas y bandas de colores arcoíris, entró en la zona roja “burbuja” en 2017 y tocó la zona naranja en 2021. Actualmente, el precio se mantiene entre amarillo y naranja, lejos de las zonas de sobrevaloración extrema en el pasado.

Por supuesto, esto no significa que el mercado esté exento de riesgos. Solo indica que la “irracionalidad” de las burbujas pasadas está siendo reemplazada por un crecimiento más gradual y sostenido.

Ganancias de los mineros y el Puell Multiple: una presión “moderada” en la oferta

El Puell Multiple mide los ingresos diarios de los mineros en relación con su media móvil de 365 días. Cuando este valor se dispara, suele indicar que los mineros están ganando mucho, lo que puede llevarlos a vender en masa y generar presión de venta en el pico.

Durante los años de locura en 2017, este indicador superó un máximo histórico de 7; en 2021, alcanzó más de 3. Actualmente, se mantiene en un rango de 1 a 2, lo que sugiere que la presión de ganancias de los mineros no está en niveles críticos.

De manera similar, el 2-Year MA Multiplier (multiplicador de la media móvil de 2 años) alcanzó 10 veces en 2017 y más de 5 veces en 2021, pero ahora se sitúa en 2-3 veces. Esto refleja que la desviación del precio respecto a la media móvil de 2 años no es tan extrema.

Un dato interesante es que el Bitcoin 4-Year Moving Average muestra una tendencia decreciente: en 2017 alcanzó 16, en 2021 llegó a 6, y ahora máximo solo 2.3. La secuencia 16→6→2.3 sugiere que cada ciclo alcanza picos menores, indicando una “suavización” del mercado.

La hipótesis de la ineficacia del MVRV Z-Score en la cadena

Si la suavidad de los indicadores anteriores puede interpretarse como cambios en el ritmo, el comportamiento del MVRV Z-Score resulta aún más intrigante.

Este indicador es clave para evaluar si la valoración de Bitcoin se desvía de su valor real. Compara la capitalización de mercado actual con la “capitalización realizada” (el costo total de adquisición de todos los bitcoins) y calcula cuántas desviaciones estándar hay respecto a la media. En el pasado, fue un excelente predictor de máximos: cuanto más alto, más probable que estemos en un pico.

Históricamente, el Z-Score ha mostrado patrones cíclicos claros:

  • 2017: alcanzó casi 10, su máximo histórico
  • 2021: superó 7 antes del colapso
  • Actualidad: se mantiene entre 2 y 4, en zona neutral

Lo que llama la atención es el comportamiento del MVRV Rate, que mide la desviación respecto a su media histórica, y que también muestra una tendencia decreciente en sus picos de ciclo. En algunos momentos, incluso se ha observado una divergencia entre el precio y este indicador.

¿Qué implica esto? Que los indicadores basados en datos históricos como el Z-Score están perdiendo efectividad predictiva. Los umbrales absolutos, como Z-Score > 7, ya no parecen ser útiles. Es necesario ajustar y recalibrar estas herramientas.

La calma “anómala” en la oferta en la cadena

Los indicadores de oferta en la cadena también muestran una tendencia suave.

Bitcoin Long Term Holder Supply (LTH), que mide la cantidad de bitcoins en manos de quienes los han tenido más de 155 días, suele vender en picos de mercado para tomar ganancias. En 2017 y 2021, estas ventas duraron meses, acompañando los máximos.

Pero ahora, aunque la venta de largo plazo lleva medio año, su magnitud no coincide con los picos anteriores. Esto sugiere un cambio sutil en el comportamiento de los inversores a largo plazo.

Por otro lado, Bitcoin Short Term Holder Supply (STH), que refleja la cantidad de bitcoins en manos de quienes los han tenido menos de 155 días, suele aumentar en los picos de mercado, señalando una mayor entrada de capital especulativo. En 2017, alcanzó casi 8 millones de BTC en picos de especulación, y en 2021, cerca de 6.5 millones.

Actualmente, aunque STH sigue creciendo y se acerca a 5.5 millones de BTC, la fecha del máximo de precio (6 de octubre del año pasado) ya pasó, y no se observa la misma relación estrecha entre el pico de STH y el máximo de precio como en ciclos anteriores. La relación entre especulación y precio parece haberse distanciado.

Indicadores de sentimiento y la “desextremización”

Bitcoin NUPL (ratio de ganancias no realizadas) mide la avaricia general del mercado. Se calcula como (capitalización de mercado - capitalización realizada) / capitalización de mercado. Valores por encima de 0.75 indican extrema euforia (máximo), por debajo de 0, miedo (mínimo).

En 2017, alcanzó valores superiores a 0.8, en 2021 superó 0.7. Pero en marzo de 2024, tras un pico en 0.64, empezó a corregirse y cayó a 0.34.

El Altcoin Season Index mide el rendimiento de las 100 altcoins principales respecto a Bitcoin. Cuando supera 75, suele indicar que la “temporada de altcoins” está en marcha, con flujo de capital desde BTC hacia altcoins. En los picos anteriores, este índice alcanzó más de 90 en 2017 y más de 80 en 2021.

Desde entonces, en esta fase alcista, el índice no ha superado 60 y se mantiene entre 30 y 40, reflejando una menor euforia y una menor rotación de capital.

La paradoja de los datos: ¿están los indicadores “pasados de moda”?

Al juntar todos estos indicadores, surge un patrón claro: casi todos muestran una tendencia a la “disminución de picos”.

El ejemplo más evidente es el Z-Score:

  • 2017: pico = 10
  • 2021: pico = 7
  • 2024 (Q4): pico = 3

¿Qué significa esto? Que ya no podemos esperar que en esta fase alcista el Z-Score alcance valores cercanos a 7, ni que sirva como referencia fiable para identificar máximos.

Esto no es solo un problema de datos, sino de paradigma. Las herramientas basadas en la relación lineal con el precio y en datos históricos están perdiendo efectividad ante los cambios en la estructura del mercado. Los umbrales absolutos ya no funcionan y hay que buscar nuevos marcos de referencia.

La transformación estructural en marcha

¿Pero qué ha provocado estos cambios? ¿Por qué el mercado de Bitcoin ya no sigue los patrones extremos del pasado?

Primero, la introducción de ETFs de Bitcoin ha cambiado la estructura del capital. A finales de 2021, se lanzaron los ETFs de futuros y posteriormente los ETFs de inversión en spot, abriendo la puerta a fondos institucionales y grandes inversores. La entrada de capital a largo plazo ha estabilizado la dinámica de oferta y ha reducido la volatilidad extrema que caracterizaba a la fase retail.

Segundo, el entorno de liquidez global se ha vuelto más complejo. La política monetaria de la Fed, las tasas en Japón, los cambios geopolíticos, todo ello afecta la trayectoria del precio de BTC. Estos factores externos generan una mayor aleatoriedad y menos patrones cíclicos claros.

Tercero, la posición de Bitcoin en el mercado está en proceso de cambio. De ser un activo de alto riesgo y especulación, está evolucionando hacia un instrumento de reserva de valor más aceptado por instituciones. Esto modifica la lógica de trading y la estructura de participación, afectando la dinámica de precios.

Cómo reinterpretar estos indicadores

¿Están estos indicadores “pasados de moda”? No del todo, pero sí requieren ajustes en su uso.

Para los inversores, la clave está en:

  • Pasar de umbrales absolutos a comparaciones relativas: en lugar de confiar en un número mágico, observar tendencias y combinaciones de indicadores
  • Ajustar los parámetros a la realidad actual: reconocer que los umbrales cambian con el tiempo y adaptar las interpretaciones
  • Utilizar un análisis sistémico: combinar varios indicadores para obtener una visión más completa del mercado

Con el precio actual de BTC en $87.80K, aún lejos del máximo histórico de $126.08K, tenemos una oportunidad para reevaluar estos datos y preparar una interpretación más ajustada para la próxima fase del ciclo.

Conclusión: la evolución de ciclo a reserva

Independientemente de si el pico del 6 de octubre fue el máximo de esta ola, hay un hecho que no podemos ignorar: la volatilidad de Bitcoin puede haber superado los patrones históricos. Está en proceso de transición de un “activo de inversión especulativa cíclica” a una “herramienta de reserva de valor” en la economía global.

Este cambio se refleja en indicadores más suaves, menor volatilidad, mayor participación institucional. La lógica de “todo el que está en ganancias, ve el techo” ya no aplica de forma tan clara, y debemos replantear nuestras herramientas y enfoques.

La “desconexión” de los indicadores como el MVRV Z-Score y otros nueve, no significa que hayan fallado, sino que nos advierten: el mercado de Bitcoin ha madurado, y nuestros análisis y marcos de referencia también deben evolucionar.

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