Wall Street enfrenta un problema delicado: uno de los mayores grupos de compradores de acciones estadounidenses podría estar abandonando silenciosamente el escena. Según las últimas noticias, los inversores europeos están reduciendo su apetito por las acciones de EE. UU., y no se trata de un ajuste menor, sino de un proceso a largo plazo que podría cambiar el flujo de capital global.
La gran reorientación del capital europeo
El mayor gestor de activos de Europa, Oriental-Hermès, con 2.3 billones de euros bajo gestión, su director de inversión Vincent Mortier afirmó sin rodeos que la tendencia de los clientes a reducir sus posiciones en acciones estadounidenses se está acelerando. Esta tendencia comenzó en abril de 2025, pero en la última semana ha acelerado claramente.
La motivación detrás es clara: la hostilidad de Trump hacia Europa y las amenazas arancelarias. Aunque Trump ha suavizado su tono hacia Europa recientemente, la preocupación en Wall Street es que esta incertidumbre a largo plazo podría llevar a los inversores europeos a retirar gradualmente su dinero del mercado estadounidense.
¿Qué tan impactantes son los datos?
Un vistazo a estos datos revela la magnitud:
Datos clave
Magnitud
Total de acciones estadounidenses en manos de inversores europeos
Aproximadamente 10.4 billones de dólares
Activos gestionados por Oriental-Hermès
2.3 billones de euros (2.7 billones de dólares)
Porcentaje de acciones estadounidenses en manos de europeos respecto a la inversión extranjera total
49%
Porcentaje de inversores en países amenazados con aranceles adicionales
Más del 50%
¿Y qué significa esto? Los inversores europeos representan casi la mitad del capital extranjero en el mercado estadounidense. Si esos 10 billones de dólares comienzan a desplazarse de manera ordenada, el impacto en el mercado será profundo.
¿Por qué ahora se acelera?
El momento es clave. La referencia de Vincent Mortier a la “aceleración esta semana” apunta a las recientes declaraciones y movimientos políticos de Trump. Aunque ha suavizado su tono hacia Europa, los inversores en ocho países amenazados con aranceles están especialmente nerviosos, ya que poseen más de la mitad de las inversiones europeas en acciones estadounidenses.
Desde Londres hasta Berlín y Madrid, los gestores de fondos están recibiendo cada vez más consultas de clientes sobre un tema común: cómo reducir sus posiciones en activos estadounidenses. Esto no es una venta de pánico, sino una diversificación de riesgos de manera ordenada.
¿Dónde está la verdadera amenaza?
Hugo Ste-Marie, estratega de Scotiabank en Canadá, señala la clave del problema: aunque Europa probablemente no actuará de manera coordinada para realizar ventas masivas (lo cual sería contraproducente), las reducciones dispersas también tendrán un gran impacto.
Cualquier forma de “desacoplamiento” será un proceso largo y complejo. Esto implica que:
Las acciones estadounidenses podrían enfrentar una presión constante desde Europa
Esta presión no se liberará de golpe, sino que se acumulará gradualmente
El mercado tendrá que adaptarse a una nueva era en la que “los inversores europeos ya no son los principales compradores”
¿Hacia dónde fluirá el capital?
Esta es la pregunta más interesante. Cuando los 10 billones de dólares comiencen a buscar nuevas direcciones de inversión, ¿a dónde irán?
Según observaciones personales, los posibles destinos incluyen:
Activos locales en Europa (para apoyar la economía local)
Mercados emergentes (buscando mayores rendimientos)
Activos alternativos (incluyendo criptomonedas y otros activos de riesgo)
Oro y otros activos refugio
Para el mercado de criptomonedas, esto podría representar una ventana de oportunidad. Los inversores europeos suelen ser más conscientes de la regulación y de las asignaciones institucionales; si comienzan a asignar fondos a criptoactivos, podría llegar un flujo de capital más estable y de mayor escala.
Resumen
La reducción del apetito de los inversores europeos por las acciones estadounidenses, en apariencia, refleja riesgos geopolíticos, pero en realidad revela una sutil transformación en el panorama del capital global. La potencial redistribución de 10 billones de dólares podría reescribir el mapa financiero mundial. Este proceso será largo, pero una vez iniciado, será difícil de revertir. Para todos los que siguen el flujo de capital global, esta señal merece atención seria.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Los inversores europeos enfrentan 10 billones de dólares en acciones que podrían "desconectarse", y el panorama del capital global podría cambiar
Wall Street enfrenta un problema delicado: uno de los mayores grupos de compradores de acciones estadounidenses podría estar abandonando silenciosamente el escena. Según las últimas noticias, los inversores europeos están reduciendo su apetito por las acciones de EE. UU., y no se trata de un ajuste menor, sino de un proceso a largo plazo que podría cambiar el flujo de capital global.
La gran reorientación del capital europeo
El mayor gestor de activos de Europa, Oriental-Hermès, con 2.3 billones de euros bajo gestión, su director de inversión Vincent Mortier afirmó sin rodeos que la tendencia de los clientes a reducir sus posiciones en acciones estadounidenses se está acelerando. Esta tendencia comenzó en abril de 2025, pero en la última semana ha acelerado claramente.
La motivación detrás es clara: la hostilidad de Trump hacia Europa y las amenazas arancelarias. Aunque Trump ha suavizado su tono hacia Europa recientemente, la preocupación en Wall Street es que esta incertidumbre a largo plazo podría llevar a los inversores europeos a retirar gradualmente su dinero del mercado estadounidense.
¿Qué tan impactantes son los datos?
Un vistazo a estos datos revela la magnitud:
¿Y qué significa esto? Los inversores europeos representan casi la mitad del capital extranjero en el mercado estadounidense. Si esos 10 billones de dólares comienzan a desplazarse de manera ordenada, el impacto en el mercado será profundo.
¿Por qué ahora se acelera?
El momento es clave. La referencia de Vincent Mortier a la “aceleración esta semana” apunta a las recientes declaraciones y movimientos políticos de Trump. Aunque ha suavizado su tono hacia Europa, los inversores en ocho países amenazados con aranceles están especialmente nerviosos, ya que poseen más de la mitad de las inversiones europeas en acciones estadounidenses.
Desde Londres hasta Berlín y Madrid, los gestores de fondos están recibiendo cada vez más consultas de clientes sobre un tema común: cómo reducir sus posiciones en activos estadounidenses. Esto no es una venta de pánico, sino una diversificación de riesgos de manera ordenada.
¿Dónde está la verdadera amenaza?
Hugo Ste-Marie, estratega de Scotiabank en Canadá, señala la clave del problema: aunque Europa probablemente no actuará de manera coordinada para realizar ventas masivas (lo cual sería contraproducente), las reducciones dispersas también tendrán un gran impacto.
Cualquier forma de “desacoplamiento” será un proceso largo y complejo. Esto implica que:
¿Hacia dónde fluirá el capital?
Esta es la pregunta más interesante. Cuando los 10 billones de dólares comiencen a buscar nuevas direcciones de inversión, ¿a dónde irán?
Según observaciones personales, los posibles destinos incluyen:
Para el mercado de criptomonedas, esto podría representar una ventana de oportunidad. Los inversores europeos suelen ser más conscientes de la regulación y de las asignaciones institucionales; si comienzan a asignar fondos a criptoactivos, podría llegar un flujo de capital más estable y de mayor escala.
Resumen
La reducción del apetito de los inversores europeos por las acciones estadounidenses, en apariencia, refleja riesgos geopolíticos, pero en realidad revela una sutil transformación en el panorama del capital global. La potencial redistribución de 10 billones de dólares podría reescribir el mapa financiero mundial. Este proceso será largo, pero una vez iniciado, será difícil de revertir. Para todos los que siguen el flujo de capital global, esta señal merece atención seria.