La cosa en la que las personas son más expertas es en convertir sus propios problemas en problemas de los demás. Mientras puedan culpar a otros, no necesitan reflexionar sobre sí mismos; mientras puedan deshacerse de sus emociones, no tienen que responsabilizarse. Pero la realidad es dura: cuanto más te golpean repetidamente las mismas personas, más indica que todavía estás atrapado en la misma estructura. Por eso, descubrirás que, en una misma situación, algunos pueden superarla con facilidad, mientras que otros no podrán dejarla atrás en toda su vida. La diferencia no está en la situación, sino en si esa persona tiene una parte que siempre teme tocar. El verdadero crecimiento no consiste en volverse cada vez más razonable, sino en comenzar a darse cuenta de que las emociones no sirven para demostrar que los demás tienen problemas, sino para revelar en qué aspectos aún no eres estable.
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La cosa en la que las personas son más expertas es en convertir sus propios problemas en problemas de los demás. Mientras puedan culpar a otros, no necesitan reflexionar sobre sí mismos; mientras puedan deshacerse de sus emociones, no tienen que responsabilizarse. Pero la realidad es dura: cuanto más te golpean repetidamente las mismas personas, más indica que todavía estás atrapado en la misma estructura. Por eso, descubrirás que, en una misma situación, algunos pueden superarla con facilidad, mientras que otros no podrán dejarla atrás en toda su vida. La diferencia no está en la situación, sino en si esa persona tiene una parte que siempre teme tocar. El verdadero crecimiento no consiste en volverse cada vez más razonable, sino en comenzar a darse cuenta de que las emociones no sirven para demostrar que los demás tienen problemas, sino para revelar en qué aspectos aún no eres estable.