La premisa para que los hombres chinos logren hacer las cosas: desmitificar a las mujeres. Desde pequeños, se les ha inculcado esas "narrativas tradicionales" que consideran los recursos sexuales como un bien escaso, utilizando el matrimonio y la estructura familiar para explotar y secuestrar a los hombres, lo que obliga a muchos a entrar en un sistema de valores deformado desde la adolescencia: tomar el amor como una evaluación, el matrimonio como una tarea, el sexo como un premio, el sacrificio personal como un deber. Es como si en las etapas más cruciales de crecimiento, se les socializara como una "máquina de agradar", sin nunca tener la oportunidad de entender quiénes son realmente o qué quieren llegar a ser. Peor aún, cuando alguien crece en una estructura donde la distribución de recursos sexuales es desigual, le resulta muy difícil no convertirse en una persona ansiosa, tímida y con expectativas bajas. Realmente recomiendo salir más. Salir no es para cambiar de país y enamorarse, sino para entenderse a uno mismo por primera vez desde la "cosmología del mundo normal": entender que las relaciones no son transacciones, que el sexo no es un recurso escaso, que las mujeres no son objetivos divinizados, y que los hombres no son la parte que se espera que siempre dé. Cuando te alejas de estas narrativas, el mundo se vuelve mucho más claro y las personas pueden mantenerse erguidas mucho mejor. $PROPS $STRK $AI
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La premisa para que los hombres chinos logren hacer las cosas: desmitificar a las mujeres. Desde pequeños, se les ha inculcado esas "narrativas tradicionales" que consideran los recursos sexuales como un bien escaso, utilizando el matrimonio y la estructura familiar para explotar y secuestrar a los hombres, lo que obliga a muchos a entrar en un sistema de valores deformado desde la adolescencia: tomar el amor como una evaluación, el matrimonio como una tarea, el sexo como un premio, el sacrificio personal como un deber. Es como si en las etapas más cruciales de crecimiento, se les socializara como una "máquina de agradar", sin nunca tener la oportunidad de entender quiénes son realmente o qué quieren llegar a ser. Peor aún, cuando alguien crece en una estructura donde la distribución de recursos sexuales es desigual, le resulta muy difícil no convertirse en una persona ansiosa, tímida y con expectativas bajas. Realmente recomiendo salir más. Salir no es para cambiar de país y enamorarse, sino para entenderse a uno mismo por primera vez desde la "cosmología del mundo normal": entender que las relaciones no son transacciones, que el sexo no es un recurso escaso, que las mujeres no son objetivos divinizados, y que los hombres no son la parte que se espera que siempre dé. Cuando te alejas de estas narrativas, el mundo se vuelve mucho más claro y las personas pueden mantenerse erguidas mucho mejor. $PROPS $STRK $AI