¿¿Qué es exactamente Web3?? Una interpretación en profundidad de Gavin Wood, cofundador de Ethereum

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Si aún no tienes claro qué es Web3, no te preocupes por sentirte avergonzado—no eres el único. Este concepto ha sido tema de debate en el mundo del capital riesgo, los medios y la promoción empresarial durante años, pero para la mayoría sigue siendo un misterio. En pocas palabras, Web3 es un ecosistema de internet descentralizado construido sobre tecnología blockchain, que representa la próxima etapa en la evolución de la web e incluso podría cambiar la forma en que la sociedad humana se organiza—por supuesto, todo depende de si crees en ello.

El cofundador de Ethereum, Gavin Wood, propuso por primera vez este concepto en 2014 y en una entrevista reciente explicó de manera sistemática su visión del Web3 ideal. Como uno de los impulsores de este movimiento, Gavin actualmente gestiona la Fundación Web3 y la empresa de blockchain Parity Technologies (desarrolladora del proyecto Polkadot), teniendo una influencia significativa en la industria.

De Web 1.0 a Web 3.0: Las tres evoluciones en la arquitectura de internet

Para entender qué es Web3, primero hay que comprender la evolución del internet.

La era Web 1.0 fue una red de solo lectura, donde los usuarios eran principalmente receptores pasivos de información, y la mayoría de las actividades en línea giraban en torno a páginas estáticas. Era una era relativamente libre, pero con funciones limitadas.

Web 2.0 es la era en la que estamos ahora, una web de lectura y escritura—los usuarios pueden navegar, crear y compartir contenido. Esto suena democrático, pero en realidad, nuestra vida digital está altamente concentrada en plataformas de unos pocos gigantes tecnológicos: Google gestiona nuestras búsquedas e información, Meta controla nuestra interacción social, Amazon domina nuestras compras. Estas empresas controlan datos, usuarios y algoritmos; si cambian sus políticas o enfrentan presiones gubernamentales, no tenemos otra opción.

Web3 promete una red de lectura y escritura sin intermediarios—una internet verdaderamente descentralizada. En este sistema, los usuarios no son propiedad de ninguna plataforma, sino copropietarios de los servicios. Participando en el desarrollo y mantenimiento de la red, los usuarios obtienen una verdadera propiedad.

Menos fe, más realidad: Las diferencias clave de Web3

Gavin Wood resume la esencia de Web3 con una frase: “Menos confianza (trust), más verdad (truth)”.

Aquí, “confianza” tiene un significado especial: es una creencia ciega—creer que algo sucederá sin tener evidencia real que respalde esa creencia. En cambio, “verdad” se refiere a tener razones suficientes para creer que algo realmente ocurrirá.

Lo más importante es que, la confianza en sí misma no es buena. Cuando confías en una institución o en una persona, en realidad estás entregando poder a ellos, y pueden usar ese poder a su antojo. La historia ha demostrado una y otra vez que ese poder puede ser abusado. Por ejemplo, WhatsApp afirmó ofrecer cifrado de extremo a extremo, y ni siquiera la empresa podía descifrar las conversaciones de los usuarios. Suena seguro, ¿verdad? Pero, ¿cómo sabes que eso es cierto? No puedes ver el código, ni la estructura de las claves de cifrado, ni el funcionamiento interno del servicio—solo puedes confiar en su promesa.

Aún más aterrador, a veces las empresas quieren decir la verdad, pero no tienen oportunidad. Cuando gobiernos o agencias de inteligencia exigen instalar herramientas de monitoreo en segundo plano, las empresas a menudo se ven obligadas a guardar silencio, como se reveló en el caso de “PRISM”.

En este contexto, blockchain y Web3 ofrecen un camino nuevo: apertura y transparencia. Todo el código es público, todas las reglas de transacción son verificables, cualquiera puede comprobar si una plataforma es realmente de arquitectura punto a punto o si depende secretamente de un centro de datos. Esto ya no es cuestión de fe, sino de una realidad verificable.

Rompiendo el monopolio de las grandes tecnológicas: Cómo blockchain logra transparencia

Uno de los objetivos más importantes de Web3 es romper el monopolio de plataformas como Google o Meta.

Gavin admite que esto suena difícil de lograr y que no está seguro de que tenga éxito, pero cree que es una mejora lógica inevitable; de lo contrario, implicaría que “la sociedad humana está en declive”. Su argumento es que, si dejamos que el poder tecnológico siga concentrándose en unas pocas manos, la libertad que disfrutamos se irá comprimiendo cada vez más.

La clave para romper monopolios es la transparencia y verificabilidad. Por ejemplo, en WhatsApp, en el marco de Web 2.0, debes confiar en la promesa de la empresa de “no tener puertas traseras”. Pero en la arquitectura Web3, toda la gestión de claves y el cifrado de mensajes pueden ser auditados públicamente. Si alguien intenta manipular algo, todos los participantes de la red podrán verlo. Este control colectivo y verificable es mucho más confiable que cualquier promesa de confianza individual.

La utopía y la realidad de la descentralización: ¿Quién proveerá los servicios?

La descentralización es la promesa central de Web3 y el espíritu del internet. Pero actualmente, esa promesa sigue en el nivel técnico y de protocolos; en la práctica, las actividades en línea todavía dependen de las empresas tecnológicas.

Gavin define la descentralización como: “Que cualquier persona pueda, como cualquier otra en el mundo, convertirse fácilmente en proveedor o coproveedor de un servicio”.

Suena difícil, ¿verdad? Es difícil imaginar que usuarios comunes puedan participar en la operación de servicios en línea. Pero Gavin aclara una diferencia importante: “tener el derecho y la libertad de hacer algo” y “que sea completamente inalcanzable en la práctica” son conceptos distintos.

En otras palabras, Web3 no exige que todos aprendan a programar o sean desarrolladores. La clave es reducir las barreras de participación, permitiendo que personas con capacidad puedan ofrecer servicios usando recursos gratuitos o de bajo costo. “No voy a intentar convencerte de que todos en el mundo puedan hacer esto”, dice Gavin, “pero cuanto más personas puedan, y cuanto más bajo sea la barrera, más en línea con el espíritu de Web3”.

Este ideal puede no lograrse en el corto plazo, pero cambia las reglas del juego—de “solo unos pocos gigantes tecnológicos pueden ofrecer servicios” a “cualquier persona capaz puede intentarlo”.

El futuro de las aplicaciones Web3: Desde servicios económicos hasta movimientos sociales

¿Y cómo será Web3 en realidad? Gavin piensa que las primeras aplicaciones serán solo pequeñas iteraciones de las aplicaciones Web 2.0 existentes—versiones mejoradas de redes sociales, servicios de correo, etc. Pero el verdadero avance estará en aplicaciones con atributos económicos reales.

Las funciones actuales de criptomonedas y transferencias son solo la punta del iceberg. Web3 puede soportar servicios económicos que tengan verdadera escasez, altos costos o dificultades técnicas—algo difícil de lograr en Web 2.0.

Por ejemplo, imagina una app de citas que tenga una regla: solo puedas enviar una flor por día a tu persona especial, sin importar cuánto pagues, esa regla no puede ser violada. Esa flor adquiere así una verdadera escasez.

Si esa app la gestionara una empresa Web 2.0, seguramente buscaría maximizar beneficios—puedes enviar tantas flores como pagues. Pero en blockchain, esa regla está codificada y no puede ser alterada, ni siquiera por la misma empresa.

Suena restrictivo, pero precisamente esa restricción garantiza la equidad y la inmutabilidad de las reglas. En Web 2.0, la tecnología hace a las personas más poderosas, permitiéndoles hacer más cosas y ganar más dinero. Pero el papel de blockchain es completamente diferente—es una estructura social, un conjunto de nuevas reglas del juego que aseguran que nadie tenga poder arbitrario dentro del sistema.

Como usuario, especialmente si sabes leer código, puedes verificar esto. Como participante de toda la red, también puedes mantener ese compromiso mediante acciones colectivas—si las reglas se violan, todos se irán.

Web3 no busca “derrocar” a las grandes tecnológicas, sino ser un movimiento social más amplio

Por último, es importante aclarar un malentendido común: Web3 no busca destruir a las grandes tecnológicas existentes, sino ofrecer una alternativa.

Aunque en la actualidad la concentración tecnológica “amenaza” los servicios y expectativas que tenemos, el objetivo real de Web3 es mucho más grande. Gavin enfatiza: “Web3 es más una movilización social; está pasando de un poder arbitrario a un modelo de libertad más racional. Es la única forma de proteger la libertad en el mundo—y también la única manera de que la libertad que hemos disfrutado en los últimos 70 años siga funcionando en los próximos 70”.

En otras palabras, ¿qué es Web3? No solo una tecnología o una nueva arquitectura de internet. Es una reflexión fundamental sobre cómo la sociedad humana se organiza y cómo mantiene la libertad. En una era de concentración creciente del poder, ofrece un mecanismo basado en tecnología, verificable y descentralizado, que nos permite dejar de confiar ciegamente en promesas y en su lugar verificar la realidad mediante código y transparencia.

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