Soy Nam. 8 años luchando en el mercado de criptomonedas, desde ser un novato que aprendió una “lección de tarifa” por parte del mercado hasta convertirme en alguien que todavía se mantiene firme hoy en día. Este artículo no habla de K-line, ni dibuja tendencias. Solo dice la verdad desnuda: cómo pasé de pérdidas severas a vivir gracias a la disciplina.
Cuando pierdes hasta el fondo, solo entonces comprendes qué tan ingenuo eras
La primera mitad de 2023, operaba como un jugador compulsivo. La cuenta se evaporó casi por completo. En ese momento:
Ver que el precio subía me daba FOMO y entraba de cabeza. Ver rojo, cortaba en pánico. La línea K ni siquiera se movía, y mis manos ya temblaban.
Al revisar el historial de operaciones, me di cuenta: no perdí por el mercado, perdí por dos emociones — miedo a perderse y miedo a perderlo todo. Estas dos cosas se turnaban para “golpearme”, hasta el punto de que al abrir la app también sentía miedo.
El momento en que toqué fondo me hizo despertar una cosa: si dejo que las emociones sean las que manejen, el precio a pagar será cada vez más alto. Para sobrevivir, solo hay un camino — la disciplina.
Tres reglas de hierro que me sacaron del borde del abismo
Borré todas las monedas basura, salí de todos los grupos de señal, y me impuse tres reglas “que ni en la muerte romperé”. Suena simple, pero ponerlo en práctica es otra historia.
Regla 1: Mejor perder una oportunidad que cometer un error
El mercado siempre ofrece oportunidades. Pero el capital solo pasa una vez. Aunque otros muestren ganancias, si no es mi señal correcta, simplemente doy la vuelta y paso de largo — cometer errores me cuesta caro.
Regla 2: Cortar pérdidas es como una máscara de oxígeno que salva la vida
Antes de entrar en una operación, siempre pongo un stop-loss. A veces, después de cortar, el precio rebota y me ríen por ser “cobarde”. Acepto pequeñas pérdidas como el precio por seguir vivo. Una pérdida grande, es como suicidarse en la cuenta.
Regla 3: Si hay ganancias, hay que cerrar, aunque sea solo un 5%
La avaricia es el cáncer de la cuenta. Retiro cuando alcanzo un 5%, para que las ganancias se acumulen lentamente. La estabilidad es implacable con las emociones.
De una pequeña inversión a un nuevo nivel — No gracias a un milagro, sino a un “Modo Robot”
En los últimos tres meses, operé como una máquina programada:
Solo con monedas grandes (BTC, ETH). No toco monedas basura, aunque “vuelen”. Solo miro gráficos un máximo de 4 horas al día. El resto, apago la app, camino, leo libros. Cada operación con riesgo no mayor al 1% de la cuenta. Por muy seguro que me sienta, no forzo.
Los resultados llegaron poco a poco:
De una pequeña inversión al primer objetivo: en un mes.
De ese objetivo a un nuevo nivel: en dos meses.
Lo irónico es que: los días con más ganancias fueron los días en que menos operé.
Este mercado solo trata con personas que “no se rinden”
Alguien preguntó: “¿Sigues teniendo miedo ahora?”
Sí. Pero lo que más miedo me da es que me inflen el pecho.
El mercado castiga a dos tipos de personas:
Las que se desploman por las pérdidas.
Las que se vuelven arrogantes por las grandes ganancias.
Por eso, cada día antes de abrir una operación, me recuerdo a mí mismo:
“Estás aquí para ganar dinero, no para convertirte en un héroe.”
La última palabra, siendo honesto con ustedes
No crean en “riqueza en una noche” — eso es un guion para engañar a los ingenuos. Cuando pierdes, para, descansa tres días en lugar de lanzarte a arreglarlo en pánico. La disciplina es la fortaleza. La mejor estrategia puede ser inútil frente a la naturaleza humana.
El mercado no tiene mitos. Solo hay quienes avanzan paso a paso y logran seguir adelante. Si estás en un hoyo, las tres reglas anteriores son el camino abierto. Decidir si avanzas o no — es tu elección.
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¡Hermanos, no soy un experto — solo soy un perro callejero que sobrevive gracias a la disciplina!
Soy Nam. 8 años luchando en el mercado de criptomonedas, desde ser un novato que aprendió una “lección de tarifa” por parte del mercado hasta convertirme en alguien que todavía se mantiene firme hoy en día. Este artículo no habla de K-line, ni dibuja tendencias. Solo dice la verdad desnuda: cómo pasé de pérdidas severas a vivir gracias a la disciplina.