La lucha por la supremacía en los pagos se intensifica: ¿Por qué las monedas digitales de los bancos centrales empiezan a enfrentarse «cara a cara»? La verdadera confrontación entre las stablecoins y el yuan digital
El renminbi digital acaba de anunciar el lanzamiento de un mecanismo de cálculo de intereses, mientras que JPMorgan Chase acelera la emisión nativa de su stablecoin en la red de privacidad JPMD. Aunque estas acciones parecen paralelas, en realidad reflejan la transformación más importante en los pagos a principios de 2026: las monedas digitales soberanas y los stablecoins transfronterizos están pasando de una narrativa a una confrontación directa a nivel institucional.
Valor de mercado de los stablecoins se mantiene en 300 mil millones de dólares, pero la proporción de “transacciones reales” se reduce
Al 8 de enero de 2026, la capitalización total del ecosistema de stablecoins se mantiene cerca de 308 mil millones de dólares, con un crecimiento semanal del 0.3%. Este número parece moderado, pero los cambios estructurales subyacentes son aún más relevantes.
El volumen total de transferencias en la cadena parece enorme: en los últimos 30 días, supera los 6.53 billones de dólares, con una oscilación diaria entre 137 mil millones y 279.7 mil millones de dólares. Sin embargo, una investigación de OSL Research revela que, excluyendo las operaciones de creadores de mercado, transacciones autoejecutadas y robots, el volumen efectivo de transacciones representa solo aproximadamente una quinta parte del total, en un rango de 2800 millones a 3200 millones de dólares en los últimos 7 días.
Esta paradoja refleja la verdadera dificultad del ecosistema de stablecoins: su tamaño se expande, pero el crecimiento en la demanda real de pagos es limitado. Un alto volumen de transacciones no significa necesariamente una alta actividad de pago.
Tríada de infraestructura: compensación, interoperabilidad y sistematización institucional
Las noticias de esta semana en el ecosistema de stablecoins apuntan en una misma dirección: la transición de herramientas fragmentadas en la cadena hacia una infraestructura de pagos a escala.
Primero: estandarización de la capa de compensación
Barclays ha invertido en la empresa de compensación de stablecoins Ubyx, con un objetivo claro: establecer una interfaz unificada para la conciliación y liquidación entre tokens de diferentes emisores. Esta inversión revela la verdadera consideración de las instituciones financieras tradicionales: la cantidad de stablecoins aumenta, operar solo en una cadena no es eficiente, y lo crucial es que la capa de compensación transforme los tokens de múltiples emisores en una “herramienta de efectivo escalable”.
Este concepto es similar al sistema ACH en los pagos tradicionales: ACH es la infraestructura de compensación y liquidación entre bancos, permitiendo que los clientes de diferentes bancos realicen transferencias mediante una interfaz unificada. El ecosistema de stablecoins está reconstruyendo capacidades similares: un motor de compensación universal que integra diferentes stablecoins en un mismo proceso de conciliación y auditoría.
Segundo: interoperabilidad y privacidad regulada en paralelo
JPMorgan Chase y Digital Asset han anunciado la integración nativa de JPM Coin (JPMD) en Canton Network, una red privada que enfatiza la emisión, transferencia y redención casi en tiempo real en escenarios multi-activos. La colocación de tokens de depósito en esta red privada permite a las instituciones: obtener capacidades de liquidación en cadena 24/7, protegiendo la información de contraparte y las posiciones.
Esto rompe con la situación anterior en la que los stablecoins solo podían ser “o transparentes y públicos” o “sin transparencia”, en una elección binaria.
Tercero: sistematización en el backend institucional
Fireblocks ha adquirido TRES Finance, con el objetivo de integrar las operaciones en cadena y los informes financieros en un mismo sistema institucional. Para muchas empresas, las transferencias son tareas menores, pero los desafíos reales están en el backend: cómo hacer conciliaciones, cómo gestionar la contabilidad y cómo mantener la cadena de evidencia para auditorías. Una vez resueltos estos problemas, los pagos con stablecoins podrán replicarse a escala como en los negocios tradicionales.
Respuesta del banco central: de la tasa de interés a la regulación
Desde el 1 de enero, el saldo de la cartera de la wallet实名 del renminbi digital comienza a devengar intereses, y se integra en un marco regulatorio y de infraestructura financiera más normativo. Este cambio es mucho más profundo de lo que parece a simple vista.
El interés no solo tiene un propósito de rentabilidad: redefine al renminbi digital como un “saldo en cuenta que puede generar intereses”, en lugar de solo un “medio de pago”. Cuando puede generar intereses, los usuarios tienen un motivo para mantenerlo, los comerciantes están dispuestos a depositar fondos, y toda la cadena de pagos pasa de “circulación rápida” a “herramienta de gestión de efectivo con plazo”.
En comparación con los stablecoins en dólares, la diferencia es clara. La fortaleza de los stablecoins en dólares es su “liquidez disponible en cualquier momento”, pero su debilidad radica en la “falta de un ancla regulatoria y de cumplimiento dentro del sistema monetario local”. El renminbi digital, mediante la incorporación de intereses y la actualización del marco regulatorio, ofrece una nueva respuesta a la pregunta de “quién será la herramienta de pago predeterminada”.
El progreso en la legislación de stablecoins en Corea también confirma esto. En la disputa sobre la autorización de emisores de stablecoins en won, el banco central tiende a exigir que los emisores sean controlados por bancos regulados. La lógica detrás de esto es: la soberanía del pago no es solo un asunto técnico, sino también institucional. Quien controle la red de pagos, controlará la presencia de la “moneda predeterminada” en las transacciones diarias.
Nuevo esquema de coexistencia por capas
De cara al futuro, el ecosistema de pagos mostrará una clara estratificación:
En escenarios transfronterizos y de internet abierto, los stablecoins en dólares seguirán siendo dominantes. La dependencia de las empresas en la liquidación transfronteriza y en plataformas de cobro con “saldo en dólares disponible en cualquier momento” es muy alta. La ventaja competitiva de los stablecoins en este ámbito no puede ser reemplazada a corto plazo.
En escenarios minoristas y de servicios públicos, las monedas digitales soberanas tienen mayor potencial de profundización. Porque detrás hay capacidades organizativas en fiscalidad, regulación y supervisión, que las hacen naturalmente adecuadas para pagos de salarios, tarifas públicas y fondos de comerciantes.
En liquidaciones entre instituciones, se prevé un escenario de “tres poderes”: los stablecoins en dólares para transacciones transfronterizas, las monedas digitales nacionales (renminbi digital o euro digital) para pagos internos, y tokens de depósito en redes privadas y conformes para escenarios multimoneda.
La cuestión esencial: ¿código o sistema?
El verdadero debate no es “quién tiene la tecnología más rápida”, sino “quién puede definir la finalización y responsabilidad de la liquidación”.
La lógica de los stablecoins en dólares es la lógica de internet abierto: el código determina las reglas, y las fuerzas del mercado impulsan su expansión. La lógica del dinero digital de los bancos centrales es la soberanía institucional: las leyes definen los límites, y la infraestructura garantiza la gobernabilidad.
El primero gana en velocidad, el segundo en certeza. Cuando las empresas necesitan respuestas como “¿quién es responsable si algo sale mal con este dinero?”, la garantía del código no es suficiente. Cuando la regulación requiere entender “¿dónde está el riesgo en esta cadena de pagos y quién lo asume?”, las soluciones completamente descentralizadas tampoco ofrecen respuestas claras.
El esquema de pagos en 2026, en esencia, responde a una pregunta: ¿en la era digital, los límites de la moneda los decide el código o las instituciones y la infraestructura en conjunto? Según las acciones del banco central, la respuesta ya está bastante clara.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
La lucha por la supremacía en los pagos se intensifica: ¿Por qué las monedas digitales de los bancos centrales empiezan a enfrentarse «cara a cara»? La verdadera confrontación entre las stablecoins y el yuan digital
El renminbi digital acaba de anunciar el lanzamiento de un mecanismo de cálculo de intereses, mientras que JPMorgan Chase acelera la emisión nativa de su stablecoin en la red de privacidad JPMD. Aunque estas acciones parecen paralelas, en realidad reflejan la transformación más importante en los pagos a principios de 2026: las monedas digitales soberanas y los stablecoins transfronterizos están pasando de una narrativa a una confrontación directa a nivel institucional.
Valor de mercado de los stablecoins se mantiene en 300 mil millones de dólares, pero la proporción de “transacciones reales” se reduce
Al 8 de enero de 2026, la capitalización total del ecosistema de stablecoins se mantiene cerca de 308 mil millones de dólares, con un crecimiento semanal del 0.3%. Este número parece moderado, pero los cambios estructurales subyacentes son aún más relevantes.
El volumen total de transferencias en la cadena parece enorme: en los últimos 30 días, supera los 6.53 billones de dólares, con una oscilación diaria entre 137 mil millones y 279.7 mil millones de dólares. Sin embargo, una investigación de OSL Research revela que, excluyendo las operaciones de creadores de mercado, transacciones autoejecutadas y robots, el volumen efectivo de transacciones representa solo aproximadamente una quinta parte del total, en un rango de 2800 millones a 3200 millones de dólares en los últimos 7 días.
Esta paradoja refleja la verdadera dificultad del ecosistema de stablecoins: su tamaño se expande, pero el crecimiento en la demanda real de pagos es limitado. Un alto volumen de transacciones no significa necesariamente una alta actividad de pago.
Tríada de infraestructura: compensación, interoperabilidad y sistematización institucional
Las noticias de esta semana en el ecosistema de stablecoins apuntan en una misma dirección: la transición de herramientas fragmentadas en la cadena hacia una infraestructura de pagos a escala.
Primero: estandarización de la capa de compensación
Barclays ha invertido en la empresa de compensación de stablecoins Ubyx, con un objetivo claro: establecer una interfaz unificada para la conciliación y liquidación entre tokens de diferentes emisores. Esta inversión revela la verdadera consideración de las instituciones financieras tradicionales: la cantidad de stablecoins aumenta, operar solo en una cadena no es eficiente, y lo crucial es que la capa de compensación transforme los tokens de múltiples emisores en una “herramienta de efectivo escalable”.
Este concepto es similar al sistema ACH en los pagos tradicionales: ACH es la infraestructura de compensación y liquidación entre bancos, permitiendo que los clientes de diferentes bancos realicen transferencias mediante una interfaz unificada. El ecosistema de stablecoins está reconstruyendo capacidades similares: un motor de compensación universal que integra diferentes stablecoins en un mismo proceso de conciliación y auditoría.
Segundo: interoperabilidad y privacidad regulada en paralelo
JPMorgan Chase y Digital Asset han anunciado la integración nativa de JPM Coin (JPMD) en Canton Network, una red privada que enfatiza la emisión, transferencia y redención casi en tiempo real en escenarios multi-activos. La colocación de tokens de depósito en esta red privada permite a las instituciones: obtener capacidades de liquidación en cadena 24/7, protegiendo la información de contraparte y las posiciones.
Esto rompe con la situación anterior en la que los stablecoins solo podían ser “o transparentes y públicos” o “sin transparencia”, en una elección binaria.
Tercero: sistematización en el backend institucional
Fireblocks ha adquirido TRES Finance, con el objetivo de integrar las operaciones en cadena y los informes financieros en un mismo sistema institucional. Para muchas empresas, las transferencias son tareas menores, pero los desafíos reales están en el backend: cómo hacer conciliaciones, cómo gestionar la contabilidad y cómo mantener la cadena de evidencia para auditorías. Una vez resueltos estos problemas, los pagos con stablecoins podrán replicarse a escala como en los negocios tradicionales.
Respuesta del banco central: de la tasa de interés a la regulación
Desde el 1 de enero, el saldo de la cartera de la wallet实名 del renminbi digital comienza a devengar intereses, y se integra en un marco regulatorio y de infraestructura financiera más normativo. Este cambio es mucho más profundo de lo que parece a simple vista.
El interés no solo tiene un propósito de rentabilidad: redefine al renminbi digital como un “saldo en cuenta que puede generar intereses”, en lugar de solo un “medio de pago”. Cuando puede generar intereses, los usuarios tienen un motivo para mantenerlo, los comerciantes están dispuestos a depositar fondos, y toda la cadena de pagos pasa de “circulación rápida” a “herramienta de gestión de efectivo con plazo”.
En comparación con los stablecoins en dólares, la diferencia es clara. La fortaleza de los stablecoins en dólares es su “liquidez disponible en cualquier momento”, pero su debilidad radica en la “falta de un ancla regulatoria y de cumplimiento dentro del sistema monetario local”. El renminbi digital, mediante la incorporación de intereses y la actualización del marco regulatorio, ofrece una nueva respuesta a la pregunta de “quién será la herramienta de pago predeterminada”.
El progreso en la legislación de stablecoins en Corea también confirma esto. En la disputa sobre la autorización de emisores de stablecoins en won, el banco central tiende a exigir que los emisores sean controlados por bancos regulados. La lógica detrás de esto es: la soberanía del pago no es solo un asunto técnico, sino también institucional. Quien controle la red de pagos, controlará la presencia de la “moneda predeterminada” en las transacciones diarias.
Nuevo esquema de coexistencia por capas
De cara al futuro, el ecosistema de pagos mostrará una clara estratificación:
En escenarios transfronterizos y de internet abierto, los stablecoins en dólares seguirán siendo dominantes. La dependencia de las empresas en la liquidación transfronteriza y en plataformas de cobro con “saldo en dólares disponible en cualquier momento” es muy alta. La ventaja competitiva de los stablecoins en este ámbito no puede ser reemplazada a corto plazo.
En escenarios minoristas y de servicios públicos, las monedas digitales soberanas tienen mayor potencial de profundización. Porque detrás hay capacidades organizativas en fiscalidad, regulación y supervisión, que las hacen naturalmente adecuadas para pagos de salarios, tarifas públicas y fondos de comerciantes.
En liquidaciones entre instituciones, se prevé un escenario de “tres poderes”: los stablecoins en dólares para transacciones transfronterizas, las monedas digitales nacionales (renminbi digital o euro digital) para pagos internos, y tokens de depósito en redes privadas y conformes para escenarios multimoneda.
La cuestión esencial: ¿código o sistema?
El verdadero debate no es “quién tiene la tecnología más rápida”, sino “quién puede definir la finalización y responsabilidad de la liquidación”.
La lógica de los stablecoins en dólares es la lógica de internet abierto: el código determina las reglas, y las fuerzas del mercado impulsan su expansión. La lógica del dinero digital de los bancos centrales es la soberanía institucional: las leyes definen los límites, y la infraestructura garantiza la gobernabilidad.
El primero gana en velocidad, el segundo en certeza. Cuando las empresas necesitan respuestas como “¿quién es responsable si algo sale mal con este dinero?”, la garantía del código no es suficiente. Cuando la regulación requiere entender “¿dónde está el riesgo en esta cadena de pagos y quién lo asume?”, las soluciones completamente descentralizadas tampoco ofrecen respuestas claras.
El esquema de pagos en 2026, en esencia, responde a una pregunta: ¿en la era digital, los límites de la moneda los decide el código o las instituciones y la infraestructura en conjunto? Según las acciones del banco central, la respuesta ya está bastante clara.