Cada uno de nosotros avanza por su propio "cañón".
Puede ser la presión del trabajo, el ajetreo de la vida, las fluctuaciones emocionales o una etapa de confusión que parece no tener fin. Muchas veces pensamos que necesitamos un gran cambio para reunir el valor y seguir adelante.
Pero la realidad es que —lo que realmente sostiene nuestro viaje— suele ser esa “pequeña energía” de cada día.
Es un desayuno tomado con tranquilidad, una palabra de ánimo de un amigo, un poco de tiempo para recargarnos, o incluso decirnos a nosotros mismos: “No pasa nada, puedes ir un poco más despacio”.
Esos momentos aparentemente insignificantes, como pequeños granos de pienso para gatos, pueden no parecer gran cosa por separado, pero con el tiempo, se convierten en la fuerza que nos permite atravesar el cañón de la vida.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Cada uno de nosotros avanza por su propio "cañón".
Puede ser la presión del trabajo, el ajetreo de la vida, las fluctuaciones emocionales o una etapa de confusión que parece no tener fin. Muchas veces pensamos que necesitamos un gran cambio para reunir el valor y seguir adelante.
Pero la realidad es que —lo que realmente sostiene nuestro viaje— suele ser esa “pequeña energía” de cada día.
Es un desayuno tomado con tranquilidad, una palabra de ánimo de un amigo, un poco de tiempo para recargarnos, o incluso decirnos a nosotros mismos: “No pasa nada, puedes ir un poco más despacio”.
Esos momentos aparentemente insignificantes, como pequeños granos de pienso para gatos, pueden no parecer gran cosa por separado, pero con el tiempo, se convierten en la fuerza que nos permite atravesar el cañón de la vida.