
El indicador de distribución acumulada responde a la pregunta: “¿Cuál es la probabilidad de que un valor caiga por debajo de un determinado umbral?” Ordena una serie de cambios de precio o rendimientos en un periodo y calcula la proporción que no supera el umbral seleccionado. Esta métrica se utiliza para medir la exposición al riesgo y la probabilidad de determinados resultados.
En el análisis de inversiones, este indicador se emplea más habitualmente sobre los rendimientos que sobre los precios, ya que los rendimientos reflejan de forma más directa la volatilidad y el riesgo. Por ejemplo, al analizar los rendimientos diarios de los últimos 90 días, puede interesarte saber: “¿Con qué frecuencia el precio cayó más de un −5%?” El indicador de distribución acumulada te da la probabilidad de ese escenario.
El indicador de distribución acumulada se deriva de la distribución de probabilidad. Una distribución de probabilidad describe la probabilidad de que ocurra cada valor específico, mientras que el indicador de distribución acumulada suma esas probabilidades en orden ascendente, obteniendo la probabilidad total de caer por debajo de un valor concreto.
Puedes imaginar la distribución de probabilidad como la altura de cada barra en un histograma, mientras que el indicador de distribución acumulada es como “acumular el histograma de izquierda a derecha”: en cualquier punto, la suma de las alturas de todas las barras a la izquierda representa la proporción acumulada en ese valor. Esta visión acumulativa es especialmente útil para establecer umbrales y definir límites de riesgo.
El cálculo puede realizarse mediante un proceso sencillo conocido como distribución acumulada empírica, sin necesidad de matemáticas complejas.
Paso 1: Recopila los datos. Elige una ventana, como los rendimientos diarios de los últimos 30, 60 o 90 días, y asegúrate de limpiar los datos eliminando valores ausentes o erróneos.
Paso 2: Ordena los datos. Coloca los rendimientos en orden ascendente y registra la posición de cada valor en la lista.
Paso 3: Calcula las proporciones. Para el valor k-ésimo en una muestra de n elementos, su proporción acumulada es aproximadamente k/n. Por ejemplo, el valor número 15 de una muestra de 300 tiene una proporción acumulada de aproximadamente 15/300 = 5%.
Paso 4: Representa e interpreta. Traza una curva “valor frente a proporción acumulada” y consulta la proporción correspondiente a tu umbral o el cuantil asociado a una proporción acumulada específica.
Herramientas como Excel, Python o los módulos estadísticos de terminales de trading suelen emplearse para este proceso; los pasos clave son ordenar los datos y calcular proporciones.
Este indicador se utiliza principalmente para delimitar riesgos y establecer umbrales de decisión: ayuda a evaluar la probabilidad de caídas extremas, definir stop-loss, evaluar condiciones de activación y estimar tasas de acierto de estrategias en distintos escenarios de mercado.
En criptoactivos, la volatilidad suele ser más alta. Al utilizar el indicador de distribución acumulada para determinar “la probabilidad de pérdidas diarias superiores a −7% en los últimos 90 días”, puedes decidir si reducir apalancamiento, acortar la ventana de análisis o aumentar tu ratio de margen.
Para estrategias de market-making o grid trading, consultar cuantiles relacionados con deslizamiento de precios o rupturas de rango permite optimizar la densidad de la cuadrícula y la asignación de capital, reduciendo la exposición a pérdidas en eventos extremos.
El Value at Risk (VaR) suele definirse como “la pérdida máxima potencial a un nivel de confianza dado”. Un cuantil es “la posición que divide los datos en segmentos proporcionales”. El indicador de distribución acumulada conecta estos conceptos: con las proporciones acumuladas puedes identificar cuantiles y calcular el VaR.
Paso 1: Elige un nivel de confianza, como 95% o 99%.
Paso 2: Utiliza el indicador de distribución acumulada para consultar el cuantil correspondiente. Por ejemplo, con un nivel de confianza del 95%, el VaR corresponde al “cuantil del 5% más bajo” (habitualmente un rendimiento negativo).
Paso 3: Convierte el cuantil en una cantidad. Si conoces el tamaño de tu posición, multiplica el cuantil de rendimiento por el valor de la posición para estimar el VaR en términos monetarios. Esto te ayuda a definir márgenes, stop-loss o líneas de drawdown.
Este enfoque es especialmente relevante para activos muy volátiles, donde los riesgos extremos pueden tener mayor impacto sobre la seguridad de la cuenta.
La volatilidad mide “el grado medio de desviación de los datos”, normalmente mediante la desviación estándar; el indicador de distribución acumulada se centra en “la probabilidad acumulada por debajo de un umbral determinado”.
La diferencia está en el enfoque: la volatilidad indica “cuán dispersos” están los datos en general, pero no muestra directamente “la probabilidad de superar un umbral de pérdida específico”. El indicador de distribución acumulada responde directamente a “¿cuál es la probabilidad de que se supere este umbral?”. La combinación de ambas métricas ofrece una visión completa: utiliza la volatilidad para evaluar la turbulencia general del mercado y el indicador de distribución acumulada para establecer límites de riesgo concretos.
En la práctica, puedes traducir el indicador de distribución acumulada en parámetros de trading concretos y reglas de control de riesgos.
Paso 1: Obtén los datos. Exporta series históricas de velas (K-line) o rendimientos para el activo que elijas en Gate, normalmente usando una ventana de 30-90 días con datos diarios o de mayor frecuencia.
Paso 2: Calcula los cuantiles. Usa el indicador de distribución acumulada para extraer cuantiles como el 5% o el 10% como referencia para los umbrales de stop-loss o margen. Por ejemplo, si el cuantil del 5% es −6%, ajusta el apalancamiento y las posiciones para que una pérdida del −6% no desencadene la liquidación.
Paso 3: Aplica a la estrategia. Para estrategias grid o de órdenes limitadas, asigna intervalos de cuantiles del indicador de distribución acumulada para definir los límites y el espaciado de la cuadrícula; para estrategias de futuros, convierte los cuantiles en disparadores y umbrales de alerta.
Paso 4: Actualiza dinámicamente. Recalcula el indicador de distribución acumulada semanal o mensualmente con una ventana móvil para adaptarte a los cambios del mercado y evitar riesgos derivados de parámetros obsoletos.
Los errores habituales incluyen usar una ventana demasiado corta, ignorar cambios estructurales, tomar probabilidades históricas como garantías futuras y depender únicamente de este indicador como herramienta universal.
Primero, ventanas cortas. Con pocas muestras, los cuantiles son inestables; se recomienda validar con varias ventanas (por ejemplo, 30 y 90 días).
Segundo, ignorar cambios estructurales. Los grandes eventos pueden distorsionar la distribución del mercado: las distribuciones acumuladas antiguas pueden dejar de ser fiables; los datos recientes deben ponderarse más o actualizarse con ventanas móviles.
Tercero, historia ≠ futuro. Las probabilidades son referencias, no garantías; combínalas siempre con gestión de posiciones y de capital.
Cuarto, dependencia de un solo indicador. Lo ideal es utilizarlo junto con métricas de volatilidad, liquidez (slippage) y correlación para un sistema de gestión de riesgos sólido.
El indicador de distribución acumulada ordena los datos por magnitud para responder directamente: “¿Cuál es la probabilidad de caer por debajo de un determinado umbral?” En inversión y contextos Web3, convierte probabilidades en cuantiles y VaR para definir stop-loss, márgenes y límites estratégicos. Como complemento de las métricas de volatilidad, permite evaluar al mismo tiempo la “intensidad del mercado” y la “probabilidad de superar un umbral”. Al utilizarlo, ten en cuenta el tamaño de la ventana de muestra, los cambios estructurales y la gestión del capital: las probabilidades históricas solo sirven de referencia; diversifica siempre y establece stop-loss cuando operes con fondos reales.
El indicador de distribución acumulada te permite cuantificar el riesgo de cola derivado de la volatilidad de precios. Facilita identificar rápidamente en qué punto de la distribución histórica se encuentra el precio actual y evaluar probabilidades de reversión. Por ejemplo, si el precio de un token está en su percentil 95 histórico, hay una probabilidad relativamente alta de una caída significativa, lo que puede ser señal para reducir exposición o planificar nuevas posiciones.
Un cuantil divide todos los datos históricos ordenados de menor a mayor en “hitos” señalados. El percentil 90 indica que el 90% de los datos históricos están por debajo de ese nivel y solo el 10% por encima. Por ejemplo, si la mediana (percentil 50) del precio de un token en el último año es 10 $, significa que la mitad de los días el precio estuvo por debajo de 10 $ y la otra mitad por encima, lo que lo convierte en un referente intuitivo para los niveles de precio “típicos”.
Sin duda. Si sabes que el precio de un activo está en su percentil 95 histórico, puedes colocar take-profit justo por encima para asegurar ganancias; si está cerca de su percentil 5 más bajo, establece stop-loss justo por debajo para evitar más pérdidas. Este método alinea los niveles de stop-loss/take-profit con el comportamiento histórico real en vez de conjeturas, haciendo la gestión del riesgo más sistemática.
Para tokens nuevos o con poco historial, los indicadores de distribución acumulada tienen mucho menos valor de referencia. Lo recomendable es aplicar esta métrica solo a activos con al menos seis meses de historial de trading: cuantos más datos, más fiables serán las conclusiones. Si tienes que operar con tokens nuevos, consulta las distribuciones de activos similares, pero hazlo con cautela: los patrones pasados pueden no repetirse.
Los valores extremos corresponden a los precios máximos y mínimos históricos, es decir, los extremos del conjunto de datos. El percentil 99 está cerca de un máximo histórico; el percentil 1, cerca de un mínimo histórico. Si un token cae cerca de su precio en el percentil 1, ha marcado un mínimo histórico, lo que puede indicar oportunidad de rebote; si sube cerca de su percentil 99, existe riesgo de corrección importante. El análisis de valores extremos es especialmente útil para identificar puntos de inflexión en el trading.


