El CEO de DeepMind lamenta que la comercialización de la IA sea demasiado rápida: si se hubieran dejado los laboratorios de investigación unos años más, la humanidad podría haber superado el cáncer

El CEO de DeepMind de Google, Hassabis, lamenta que la competencia en IA sea demasiado apresurada; si la tecnología pudiera perfeccionarse en laboratorios durante unos años más, quizás la humanidad ya habría superado el cáncer.

La IA está cambiando rápidamente a la humanidad, con nuevas tecnologías y herramientas surgiendo cada pocas semanas o incluso días, pero uno de los protagonistas principales de esta ola, el CEO de DeepMind y ganador del Premio Nobel de Química 2024, Demis Hassabis, cree que el ritmo de competencia en IA es demasiado acelerado; si él tuviera la autoridad, la IA podría pasar más años en laboratorios perfeccionándose, y quizás ya habríamos vencido al cáncer.

Hassabis compartió esta reflexión sobre el desarrollo actual de la IA en el podcast del periodista audiovisual Cleo Abram. En una entrevista pasada con la revista Time, se definió a sí mismo como un científico, enfatizando que toda exploración en IA busca el conocimiento y la comprensión del mundo.

Mencionó que su motivación para ingresar en el campo de la IA no fue crear chatbots, sino acelerar los descubrimientos científicos. Su logro más conocido es AlphaFold, un sistema que resolvió el “problema del plegamiento de proteínas” que había eludido a la biología durante 50 años. Hassabis señala que esto benefició a más de 3 millones de científicos en todo el mundo, especialmente en investigaciones sobre enfermedades como la malaria, donde la IA proporciona bases de datos estructurales gratuitas, permitiendo a los investigadores saltarse experimentos básicos y avanzar directamente en el desarrollo de fármacos.

Fuente de la imagen: Youtube. Los logros de AlphaFold han hecho que Hassabis sea uno de los galardonados con el Nobel.

Él opina que, si la IA pudiera permanecer en laboratorios unos años más, concentrándose en estos problemas clave, la humanidad quizás ya habría logrado avances decisivos en el tratamiento del cáncer o en la ciencia de materiales.

Tecnologías de vanguardia llegan a las masas en meses, pero a costa de perder recursos en problemas críticos

En la entrevista, Hassabis describe su visión ideal para el desarrollo de la IA —lo que llama el “modelo CERN”. Desea que el proceso de crear inteligencia artificial general (AGI) sea como la operación del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en CERN: con rigor, cautela y un método científico cuidadosamente pensado, asegurando que cada paso se comprenda a fondo antes de avanzar.

Sin embargo, la realidad se ha desviado de ese guion ideal. A finales de 2022, el auge de ChatGPT y los avances en IA generativa desencadenaron una competencia comercial caótica a nivel global. Hassabis admite que esta situación ha acelerado la implementación de tecnologías de IA, permitiendo que en pocos meses tecnologías avanzadas lleguen a las masas, pero también que los problemas más críticos pierdan recursos.

Para ganar mercado y liderazgo tecnológico, el ritmo de desarrollo se ha acelerado forzosamente. Hassabis confiesa que ya no pueden seguir el ritmo que soñaba hace años, con un desarrollo pausado, reflexivo y filosófico, evaluando cuidadosamente cada paso.

Aunque los chatbots de IA son útiles para resúmenes y lluvias de ideas, en esencia todavía tienen defectos como las alucinaciones, y la presión comercial ha llevado a que estos productos experimentales se lancen rápidamente al mercado. Esto ha provocado que gran parte de los recursos y esfuerzos de investigación se enfoquen en modelos básicos universales, diseñados para el uso masivo.

Para equilibrar la realidad con la visión, Hassabis adopta una postura más pragmática: lidera el desarrollo de productos de IA de consumo como Gemini en Google, y también invierte en IA aplicada (Narrow AI). Cree que no es necesario esperar a la IA general; sistemas especializados como AlphaFold ya permiten a la humanidad obtener beneficios concretos en energía, ciencia de materiales y medicina.

AlphaGo y la mano maestra que reveló la posibilidad de que la IA supere la mente humana

La confianza de Hassabis en la IA se basa en gran medida en la partida de 2016 entre AlphaGo y el campeón surcoreano Lee Sedol, que sorprendió al mundo. En ese juego, AlphaGo jugó la famosa “jugada 37”, que en su momento fue criticada por ser una jugada que ningún humano haría, pero que finalmente llevó a la victoria de AlphaGo.

Fuente: gogameguru.com. La jugada 37 de AlphaGo, considerada por Hassabis como una posible ruptura en el marco del pensamiento humano, mostró que la IA puede ir más allá de la experiencia humana y buscar soluciones completamente nuevas.

De esa señal, Hassabis dedujo que la IA ya tiene la capacidad de superar la experiencia humana establecida y de encontrar soluciones innovadoras. Quiere aplicar esa creatividad que trasciende la mente humana en el campo científico.

AlphaFold es la mejor demostración de esa mentalidad. Los métodos tradicionales requieren decenas de miles de dólares y años para resolver la estructura de una sola proteína, pero AlphaFold 2 ya predijo casi 200 millones de estructuras proteicas conocidas en la ciencia.

Actualmente, Hassabis lidera un equipo que avanza en el desarrollo de fármacos. La investigación tradicional tarda unos 10 años y tiene una tasa de éxito del 10%. Ha fundado Isomorphic Labs, que usa AlphaFold 3 y modelos posteriores para realizar “cribado virtual”: en minutos, puede simular millones de combinaciones de compuestos y proteínas, verificando si causan toxicidad en más de 20,000 proteínas humanas, eliminando en la fase computacional la mayoría de las combinaciones fallidas y solo enviando las más prometedoras a laboratorio para validación.

Preocupaciones sobre los riesgos que la IA podría traer

Sin embargo, a medida que la IA avanza y entra en la era de los agentes de IA, las preocupaciones de Hassabis se vuelven más concretas. Resume los riesgos en dos categorías principales: la primera, “actores malintencionados”, ya sean individuos o países, que podrían usar tecnologías originalmente destinadas a curar enfermedades o desarrollar nuevos materiales con fines dañinos.

La segunda, más de ciencia ficción pero con base en la realidad, es la amenaza de que la IA “se descontrole” (Going rogue). Cuando los sistemas se vuelven extremadamente inteligentes y autónomos, garantizar que ejecuten con precisión los objetivos humanos y no se salgan de control es un desafío técnico sumamente difícil.

Frente a estos desafíos, Hassabis llama a las principales instituciones de investigación en IA, gobiernos y academia a establecer mecanismos de cooperación internacional, destacando que en la última milla hacia la AGI se requiere más investigación en seguridad.

Aunque lamenta que la IA no haya podido permanecer más tiempo en laboratorios, Hassabis mantiene una visión optimista para los próximos 50 años. Ve a la IA ayudando a la humanidad a resolver la fusión nuclear, descubrir superconductores a temperatura ambiente e incluso reducir a cero los costos energéticos del viaje espacial. Para él, la IA no es solo una tecnología, sino un microscopio para explorar las verdades del mundo; sin importar cuál sea la respuesta, desea conocer la verdad.

  • Este artículo ha sido reproducido con autorización de: “Digital Times”
  • Título original: “Premio Nobel lamenta que la IA se comercialice demasiado rápido: si se hubieran quedado unos años más en laboratorio, ¡la humanidad ya habría superado el cáncer!”
  • Autor original: Chen Jianjun
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