En las últimas dos semanas, el movimiento de Bitcoin revela patrones realmente interesantes. Cuando comenzó el conflicto entre Estados Unidos e Irán, Bitcoin se vendió primero y cayó un 8.5%. Pero lo que siguió fue realmente impresionante.



Tras el impacto inicial, Bitcoin continuó recuperándose formando mínimos cada vez más altos. Después de tocar fondo en 64,000 dólares el 28 de febrero, cada vez que surgía una mala noticia, se producía una venta, pero los compradores aparecían siempre en niveles más altos que antes. El patrón en el gráfico mostró una tendencia de mínimos ascendentes: 66,000 dólares el 2 de marzo, 68,000 dólares el 7 de marzo, 69,400 dólares el 12 de marzo, y recientemente hasta 70,596 dólares. La línea de tendencia de estos mínimos en ascenso indica que en cada evento el precio sube aproximadamente entre 1,000 y 2,000 dólares. Actualmente, enfrenta resistencia en el rango de 73,000 a 74,000 dólares, pero para que esa presión se libere, finalmente debe atravesar esa resistencia.

Lo realmente notable es el rendimiento relativo en comparación con otros activos durante las mismas dos semanas. El precio del petróleo subió más del 40%, el S&P 500 cayó, y el oro mostró volatilidad bidireccional. La bolsa en Asia registró la peor semana desde marzo de 2020. Sin embargo, Bitcoin superó a todos estos activos. Más que un activo de refugio tradicional, parece actuar como un pool de liquidez que opera las 24 horas del día, los 365 días del año, absorbiendo shocks geopolíticos mucho más rápido que otros mercados.

Lo interesante es que, comparado con la situación de principios de febrero, la diferencia es aún más clara. En ese momento, Bitcoin cayó rápidamente desde 77,000 dólares, liquidando en un día 25 mil millones de dólares en apalancamiento y evaporando una capitalización de mercado de 80 mil millones de dólares. Parecía que ese evento dañaría la confianza en el mercado por mucho tiempo. Pero, paradójicamente, en ese proceso se liquidaron las posiciones más vulnerables, y el mercado parece haberse fortalecido. La ausencia de ventas forzadas de la misma magnitud durante este conflicto sugiere que el mercado ha aprendido a resistir mejor.

Al final, esto nos hace reconsiderar qué es Bitcoin. No es un activo de refugio ni un activo de riesgo puro. Es un activo que siempre se negocia, y que, ante cualquier shock, refleja y se recupera en los precios mucho más rápido que cualquier otro mercado. El patrón en el gráfico también lo demuestra claramente: cada vez, los compradores aparecen en mínimos más altos, formando una estructura de ascenso gradual. Esa es la señal más interesante que Bitcoin está mostrando ahora.
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