Cuando empecé a entender el trading de criptomonedas, una de las primeras cosas que tuve que aprender fue qué son el short y el long. Sinceramente, estos dos términos abren la puerta a un nivel completamente distinto de trading, porque permiten ganar no solo con el aumento, sino también con la caída de los precios.



Empecemos por la historia. Se desconoce el origen exacto de las palabras, pero las primeras menciones públicas de estos términos aparecieron en la revista The Merchant's Magazine en 1852. La lógica de los nombres es bastante simple: long (del inglés long — largo) — es una posición alcista, que a menudo se abre durante mucho tiempo, porque los precios rara vez suben de golpe. Short (del inglés short — corto) — al contrario, es una posición bajista, que normalmente se cierra más rápido.

Entonces, ¿qué es un short en esencia? Es una apuesta a que el activo va a abaratarse. La mecánica es sencilla en palabras, pero requiere atención en la práctica. Tomas el activo prestado a la bolsa, lo vendes inmediatamente al precio actual, esperas la caída y lo vuelves a comprar más barato. La diferencia es tu ganancia. Por ejemplo, si crees que Bitcoin va a caer de 61 mil a 59 mil, tomas un Bitcoin prestado, lo vendes, luego lo compras más barato y lo devuelves a la bolsa. Dos mil menos la comisión: esa es tu ganancia.

Con el long todo es más sencillo: es una compra normal. Crees que el token subirá de 100 dólares a 150, lo compras y esperas. La ganancia es la diferencia entre el precio de entrada y el de salida. Técnicamente, todo esto ocurre en segundos a nivel de la interfaz, pero debajo del capó hay todo un sistema.

En el mercado hay dos grupos principales de participantes. Los alcistas son quienes abren posiciones largas y empujan los precios hacia arriba. Los bajistas son quienes apuestan a la caída y abren posiciones cortas. De ahí los nombres: mercado alcista (todo sube) y mercado bajista (todo cae).

Ahora, un punto importante: el hedging. Es cuando abres posiciones opuestas para protegerte de pérdidas. Por ejemplo, compras dos Bitcoins para apostar por la subida, pero al mismo tiempo abres un short por uno para cubrirte. Si el precio sube de 30 mil a 40 mil, obtienes ganancia: (2-1) × 10 mil = 10 mil. Si cae a 25 mil, la pérdida se reduce a la mitad: (2-1) × (-5 mil) = -5 mil en lugar de -10 mil. Pero recuerda: funciona en ambos sentidos, y las comisiones se comen tu ingreso potencial.

Para abrir longs y shorts se usan futuros: instrumentos derivados que permiten ganar con movimientos de precios sin poseer el activo en sí. En cripto, los más populares son los contratos perpetuos (sin fecha de ejecución) y los contratos de liquidación (solo recibes la diferencia en el valor, no el activo). Además, pagas la tasa de financiación cada varias horas: es la diferencia entre el precio spot y el de futuros.

Una cosa que no puedes ignorar: la liquidación. Es cuando la bolsa cierra forzosamente tu posición porque la garantía (margen) no es suficiente. Por lo general, antes de eso llega un margin call con la propuesta de recargar la cuenta. Si no lo haces a tiempo, el sistema cerrará la operación automáticamente. Evitarlo ayuda una buena gestión del riesgo y el seguimiento de las posiciones abiertas.

En cuanto a pros y contras. Los longs son más intuitivos: es como una compra normal en el mercado spot. Los shorts son más difíciles a nivel lógico, y las caídas ocurren más rápido y son menos predecibles que las subidas. La mayoría de los traders usan apalancamiento para aumentar el ingreso potencial, pero hay que recordar: los fondos prestados aportan no solo una ganancia mayor, sino también riesgos mayores. Se requiere atención constante al nivel de la garantía.

Al final: la elección entre short y long depende de tu pronóstico. Ambos instrumentos funcionan a través de futuros y permiten ganar mediante la especulación. Pero no olvides que con una ganancia mayor también viene una responsabilidad mayor para gestionar el riesgo.
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