El comercio internacional de energía está experimentando un cambio estructural significativo durante 2025 y 2026. Los países BRICS están acelerando su transición hacia liquidaciones en monedas locales, un movimiento que refleja tanto oportunidades económicas como realidades geopolíticas emergentes. Aunque el dólar estadounidense mantiene su posición dominante en los mercados globales, la adopción creciente de divisas locales está redefiniendo el panorama del comercio bilateral de petróleo y gas.
Una transformación impulsada por las principales economías
China, India y Rusia encabezan este movimiento de desvinculación del dólar. Los datos indican que aproximadamente el 20% de las transacciones petroleras se liquidan actualmente en monedas locales, una cifra que refleja el peso combinado de estas naciones en el comercio energético mundial. China ha expandido significativamente el uso del petro-yuan (renminbi), mientras que Rusia ha consolidado los pagos en rublos y la India ha impulsado el uso de rupias en transacciones con socios comerciales regionales. Estas iniciativas representan más que simples operaciones financieras: son expresiones de una estrategia coordinada para reducir la dependencia del sistema monetario estadounidense.
Europa, aunque con menor intensidad, también participa en esta transición, reconociendo las ventajas operativas y políticas de liquidar transacciones en sus propias monedas locales. Este patrón no es únicamente económico, sino que responde a tensiones geopolíticas más amplias que buscan diversificar los mecanismos de pago internacional.
Implicaciones para el futuro del petrodólar
Aunque el petrodólar conserva su influencia indiscutible, la persistencia de volúmenes sustanciales de comercio energético liquidados en monedas locales podría erosionar gradualmente su primacía. Los cambios geopolíticos actuales han acelerado este proceso, permitiendo que plataformas alternativas de liquidación ganen credibilidad y adopción.
El desafío al que se enfrenta el sistema financiero global no es una ruptura inmediata, sino una lenta pero constante fragmentación. Las monedas locales, respaldadas por economías de peso en el comercio energético, representan una alternativa viable que las instituciones financieras internacionales no pueden ignorar. A medida que avanzamos en 2026, este patrón podría intensificarse, consolidando un nuevo equilibrio en los mercados de energía global.
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Monedas locales ganan terreno en el comercio energético entre BRICS
El comercio internacional de energía está experimentando un cambio estructural significativo durante 2025 y 2026. Los países BRICS están acelerando su transición hacia liquidaciones en monedas locales, un movimiento que refleja tanto oportunidades económicas como realidades geopolíticas emergentes. Aunque el dólar estadounidense mantiene su posición dominante en los mercados globales, la adopción creciente de divisas locales está redefiniendo el panorama del comercio bilateral de petróleo y gas.
Una transformación impulsada por las principales economías
China, India y Rusia encabezan este movimiento de desvinculación del dólar. Los datos indican que aproximadamente el 20% de las transacciones petroleras se liquidan actualmente en monedas locales, una cifra que refleja el peso combinado de estas naciones en el comercio energético mundial. China ha expandido significativamente el uso del petro-yuan (renminbi), mientras que Rusia ha consolidado los pagos en rublos y la India ha impulsado el uso de rupias en transacciones con socios comerciales regionales. Estas iniciativas representan más que simples operaciones financieras: son expresiones de una estrategia coordinada para reducir la dependencia del sistema monetario estadounidense.
Europa, aunque con menor intensidad, también participa en esta transición, reconociendo las ventajas operativas y políticas de liquidar transacciones en sus propias monedas locales. Este patrón no es únicamente económico, sino que responde a tensiones geopolíticas más amplias que buscan diversificar los mecanismos de pago internacional.
Implicaciones para el futuro del petrodólar
Aunque el petrodólar conserva su influencia indiscutible, la persistencia de volúmenes sustanciales de comercio energético liquidados en monedas locales podría erosionar gradualmente su primacía. Los cambios geopolíticos actuales han acelerado este proceso, permitiendo que plataformas alternativas de liquidación ganen credibilidad y adopción.
El desafío al que se enfrenta el sistema financiero global no es una ruptura inmediata, sino una lenta pero constante fragmentación. Las monedas locales, respaldadas por economías de peso en el comercio energético, representan una alternativa viable que las instituciones financieras internacionales no pueden ignorar. A medida que avanzamos en 2026, este patrón podría intensificarse, consolidando un nuevo equilibrio en los mercados de energía global.