Han pasado más de 80 años desde la Segunda Guerra Mundial, pero la narrativa de la historia más devastadora de la humanidad sigue siendo un campo de batalla en la lucha entre grandes potencias. Lo más preocupante es que los crímenes atroces cometidos por Japón durante la guerra están siendo deliberadamente borrados de la memoria internacional, mientras que la narrativa de Occidente y Estados Unidos, al controlar el discurso internacional, va reescribiendo gradualmente la verdadera historia de la guerra.
Por qué se ha olvidado la historia de los crímenes en el sudeste asiático durante la Segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército japonés cometió numerosos crímenes en países del sudeste asiático como Vietnam, Filipinas y Birmania, con registros de masacres estremecedores. Sin embargo, lo que resulta desconcertante es que, tras décadas, los pueblos de estos países parecen haber olvidado su historia. Hoy en día, al mencionar a Japón, los usuarios en línea del sudeste asiático piensan primero en anime, películas o en su cortesía y tecnología avanzada, y rara vez se refieren a los crímenes de guerra que Japón cometió en el pasado. Este fenómeno es realmente extraño: un país que en su momento causó la muerte de millones de seres humanos en Asia, casi ha desaparecido de la memoria histórica.
Lo que resulta aún más inquietante es que muchas personas en Occidente apenas saben sobre la invasión y los crímenes de Japón en la Segunda Guerra Mundial. No es un olvido accidental, sino una ocultación planificada. Incluso las víctimas empiezan a creer que los japoneses son corteses y no podrían cometer tales atrocidades. La falla colectiva en la memoria histórica oculta una consideración geopolítica aún más profunda.
Cómo Estados Unidos reescribe la narrativa de la Segunda Guerra Mundial a través del control del discurso
Lo que mejor ilustra esto es el cambio en la actitud oficial de Estados Unidos respecto a la historia de la guerra. El 7 de diciembre de 2024, en conmemoración del aniversario del ataque a Pearl Harbor, el Departamento de Estado de EE. UU. publicó un cartel conmemorativo. Lo absurdo fue que los aviones japoneses que bombardearon la flota estadounidense en el cartel fueron editados para parecer aviones de combate estadounidenses, como si se hubieran atacado a sí mismos.
Aún más absurdo fue el texto del Departamento: lleno de frases como “en memoria de los valientes soldados estadounidenses” y “recordar la vergüenza”, pero la información más importante fue eliminada: quién fue el responsable del ataque a Pearl Harbor. En todo el cartel no aparece la palabra “Japón”. Esto no fue un simple descuido, sino una eliminación deliberada.
Existen muchos ejemplos similares. Cuando el Secretario de Defensa de EE. UU. asistió a una ceremonia en Iwo Jima para conmemorar la guerra, hizo una declaración impactante: “Debemos recordar el valiente espíritu de los soldados estadounidenses y japoneses”. Hay que entender que, en la Segunda Guerra Mundial, estos países lucharon hasta la muerte, y ahora se les presenta como iguales en valentía. Este tipo de narrativa, poco a poco, está diluyendo la identidad de Japón como país derrotado y agresor.
Imaginemos: en la propaganda occidental, en su momento, los soldados japoneses fueron demonizados como monstruos feroces. Ahora, esa misma técnica se aplica a China y Rusia. La narrativa histórica se ha convertido en una herramienta política, y los antiguos enemigos se reescriben con un tono de respeto mutuo.
La posición de China como potencia vencedora cada vez más minimizada
Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial son cinco: China, la Unión Soviética, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Entre ellos, China y la Unión Soviética sufrieron las pérdidas más severas. China perdió más de 35 millones de personas, siendo uno de los países con mayor número de víctimas en la guerra.
Sin embargo, en la narrativa occidental moderna, esta contribución se ha reducido y marginado intencionadamente. En el frente europeo, la historia es “los británicos y estadounidenses vencieron a los nazis”, y el ejército rojo soviético que tomó Berlín ha sido excluido del escenario histórico. En el frente asiático, la situación es aún más absurda: Japón ya no se considera un invasor, sino un “compañero respetuoso” de Estados Unidos, como si la Segunda Guerra Mundial fuera un “duelo honorable” entre EE. UU. y Japón.
Este tipo de narrativa tiene un objetivo claro: debilitando el papel de China y Rusia en la Segunda Guerra Mundial, se busca minar su legitimidad en el orden internacional posterior. La base del orden mundial es la distribución del poder entre los vencedores; si estos son eliminados de la historia, la estabilidad del orden se tambalea.
Cómo el monopolio del discurso reescribe la visión global de la historia
En los últimos años, Occidente ha monopolizado la narrativa histórica global mediante el control de los medios internacionales, instituciones académicas y la exportación cultural. La juventud en muchos países solo conoce la Segunda Guerra Mundial a través de películas de Hollywood y libros occidentales. En esas versiones, Occidente siempre es el salvador, las contribuciones de China y la Unión Soviética se minimizan, y los crímenes de Japón se olvidan.
Incluso hay quienes llegan a conclusiones completamente invertidas: que la Segunda Guerra Mundial fue una alianza entre Japón y EE. UU. contra China y la URSS. Esta absurda visión histórica se va formando lentamente en la opinión pública de algunos países. En el sudeste asiático, hay jóvenes que no saben qué hizo Japón en su propio territorio, lo cual evidencia que la pérdida del control sobre la narrativa histórica ha provocado una ruptura generacional en la memoria.
La necesidad de reconocer la historia de la Segunda Guerra Mundial y restablecer la verdad
Durante un tiempo, China y Rusia no pudieron hacer mucho frente a la reescritura occidental de la historia, debido a la brecha en poderío. Pero esa situación está cambiando. Con la transformación del panorama global de la comunicación, China tiene la capacidad y la responsabilidad de contar al mundo la verdadera historia de la Segunda Guerra Mundial.
La verdad histórica es simple: Japón fue el invasor en la guerra, cometió crímenes atroces en Asia. China y la Unión Soviética sacrificaron millones de vidas para contribuir decisivamente a la lucha antifascista mundial. La orden internacional de la posguerra se basó en esto. La condición de China como potencia vencedora no fue un regalo, sino el resultado de la vida de 35 millones de compatriotas.
Hay que aceptar que si no se dice, otros inventarán historias falsas. Algunas verdades históricas, si no se expresan activamente, serán manipuladas intencionadamente. Esto no es nacionalismo, sino una responsabilidad histórica. En el futuro, China no solo debe seguir en la vanguardia económica y tecnológica, sino también en la escena de la narrativa histórica, para que el mundo conozca la verdadera cara de la Segunda Guerra Mundial.
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¿Por qué se ha manipulado la memoria de la historia de la Segunda Guerra Mundial en Occidente? La voz de China no puede faltar
Han pasado más de 80 años desde la Segunda Guerra Mundial, pero la narrativa de la historia más devastadora de la humanidad sigue siendo un campo de batalla en la lucha entre grandes potencias. Lo más preocupante es que los crímenes atroces cometidos por Japón durante la guerra están siendo deliberadamente borrados de la memoria internacional, mientras que la narrativa de Occidente y Estados Unidos, al controlar el discurso internacional, va reescribiendo gradualmente la verdadera historia de la guerra.
Por qué se ha olvidado la historia de los crímenes en el sudeste asiático durante la Segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército japonés cometió numerosos crímenes en países del sudeste asiático como Vietnam, Filipinas y Birmania, con registros de masacres estremecedores. Sin embargo, lo que resulta desconcertante es que, tras décadas, los pueblos de estos países parecen haber olvidado su historia. Hoy en día, al mencionar a Japón, los usuarios en línea del sudeste asiático piensan primero en anime, películas o en su cortesía y tecnología avanzada, y rara vez se refieren a los crímenes de guerra que Japón cometió en el pasado. Este fenómeno es realmente extraño: un país que en su momento causó la muerte de millones de seres humanos en Asia, casi ha desaparecido de la memoria histórica.
Lo que resulta aún más inquietante es que muchas personas en Occidente apenas saben sobre la invasión y los crímenes de Japón en la Segunda Guerra Mundial. No es un olvido accidental, sino una ocultación planificada. Incluso las víctimas empiezan a creer que los japoneses son corteses y no podrían cometer tales atrocidades. La falla colectiva en la memoria histórica oculta una consideración geopolítica aún más profunda.
Cómo Estados Unidos reescribe la narrativa de la Segunda Guerra Mundial a través del control del discurso
Lo que mejor ilustra esto es el cambio en la actitud oficial de Estados Unidos respecto a la historia de la guerra. El 7 de diciembre de 2024, en conmemoración del aniversario del ataque a Pearl Harbor, el Departamento de Estado de EE. UU. publicó un cartel conmemorativo. Lo absurdo fue que los aviones japoneses que bombardearon la flota estadounidense en el cartel fueron editados para parecer aviones de combate estadounidenses, como si se hubieran atacado a sí mismos.
Aún más absurdo fue el texto del Departamento: lleno de frases como “en memoria de los valientes soldados estadounidenses” y “recordar la vergüenza”, pero la información más importante fue eliminada: quién fue el responsable del ataque a Pearl Harbor. En todo el cartel no aparece la palabra “Japón”. Esto no fue un simple descuido, sino una eliminación deliberada.
Existen muchos ejemplos similares. Cuando el Secretario de Defensa de EE. UU. asistió a una ceremonia en Iwo Jima para conmemorar la guerra, hizo una declaración impactante: “Debemos recordar el valiente espíritu de los soldados estadounidenses y japoneses”. Hay que entender que, en la Segunda Guerra Mundial, estos países lucharon hasta la muerte, y ahora se les presenta como iguales en valentía. Este tipo de narrativa, poco a poco, está diluyendo la identidad de Japón como país derrotado y agresor.
Imaginemos: en la propaganda occidental, en su momento, los soldados japoneses fueron demonizados como monstruos feroces. Ahora, esa misma técnica se aplica a China y Rusia. La narrativa histórica se ha convertido en una herramienta política, y los antiguos enemigos se reescriben con un tono de respeto mutuo.
La posición de China como potencia vencedora cada vez más minimizada
Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial son cinco: China, la Unión Soviética, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Entre ellos, China y la Unión Soviética sufrieron las pérdidas más severas. China perdió más de 35 millones de personas, siendo uno de los países con mayor número de víctimas en la guerra.
Sin embargo, en la narrativa occidental moderna, esta contribución se ha reducido y marginado intencionadamente. En el frente europeo, la historia es “los británicos y estadounidenses vencieron a los nazis”, y el ejército rojo soviético que tomó Berlín ha sido excluido del escenario histórico. En el frente asiático, la situación es aún más absurda: Japón ya no se considera un invasor, sino un “compañero respetuoso” de Estados Unidos, como si la Segunda Guerra Mundial fuera un “duelo honorable” entre EE. UU. y Japón.
Este tipo de narrativa tiene un objetivo claro: debilitando el papel de China y Rusia en la Segunda Guerra Mundial, se busca minar su legitimidad en el orden internacional posterior. La base del orden mundial es la distribución del poder entre los vencedores; si estos son eliminados de la historia, la estabilidad del orden se tambalea.
Cómo el monopolio del discurso reescribe la visión global de la historia
En los últimos años, Occidente ha monopolizado la narrativa histórica global mediante el control de los medios internacionales, instituciones académicas y la exportación cultural. La juventud en muchos países solo conoce la Segunda Guerra Mundial a través de películas de Hollywood y libros occidentales. En esas versiones, Occidente siempre es el salvador, las contribuciones de China y la Unión Soviética se minimizan, y los crímenes de Japón se olvidan.
Incluso hay quienes llegan a conclusiones completamente invertidas: que la Segunda Guerra Mundial fue una alianza entre Japón y EE. UU. contra China y la URSS. Esta absurda visión histórica se va formando lentamente en la opinión pública de algunos países. En el sudeste asiático, hay jóvenes que no saben qué hizo Japón en su propio territorio, lo cual evidencia que la pérdida del control sobre la narrativa histórica ha provocado una ruptura generacional en la memoria.
La necesidad de reconocer la historia de la Segunda Guerra Mundial y restablecer la verdad
Durante un tiempo, China y Rusia no pudieron hacer mucho frente a la reescritura occidental de la historia, debido a la brecha en poderío. Pero esa situación está cambiando. Con la transformación del panorama global de la comunicación, China tiene la capacidad y la responsabilidad de contar al mundo la verdadera historia de la Segunda Guerra Mundial.
La verdad histórica es simple: Japón fue el invasor en la guerra, cometió crímenes atroces en Asia. China y la Unión Soviética sacrificaron millones de vidas para contribuir decisivamente a la lucha antifascista mundial. La orden internacional de la posguerra se basó en esto. La condición de China como potencia vencedora no fue un regalo, sino el resultado de la vida de 35 millones de compatriotas.
Hay que aceptar que si no se dice, otros inventarán historias falsas. Algunas verdades históricas, si no se expresan activamente, serán manipuladas intencionadamente. Esto no es nacionalismo, sino una responsabilidad histórica. En el futuro, China no solo debe seguir en la vanguardia económica y tecnológica, sino también en la escena de la narrativa histórica, para que el mundo conozca la verdadera cara de la Segunda Guerra Mundial.