Lloyds confirma adquisición de Curve mientras se intensifica la disputa entre inversores


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Un momento humano detrás de un gran acuerdo

La noticia de la decisión de Lloyds Banking Group de adquirir Curve llegó con una sensación de confianza por parte del prestamista de la calle principal. Para muchos clientes, el anuncio pareció como si el banco intentara entender cómo viven hoy en día las personas sus vidas financieras. Lloyds presentó la operación como una forma de ayudar a millones de titulares de cuentas a gestionar sus gastos más fácilmente desde sus teléfonos. El banco afirmó que la tecnología de Curve permitiría a los clientes gestionar pagos mediante herramientas que van más allá de lo que normalmente ofrece una aplicación bancaria móvil tradicional.

En el momento en que el acuerdo se hizo público, la atención se desvió hacia una historia diferente que había estado desarrollándose dentro de Curve durante meses. En lugar de una aceptación tranquila, un accionista importante expresó su preocupación sobre cómo se había gestionado la empresa y cómo se materializó la venta. Esas objeciones no desaparecieron tras la confirmación de Lloyds. Se intensificaron, añadiendo tensión a lo que Lloyds esperaba fuera un paso sencillo hacia un servicio digital más fuerte.

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Lloyds marca su camino

Lloyds presentó la adquisición como una forma de dar a las personas más control sobre sus gastos diarios dentro del entorno móvil del banco. La plataforma de Curve permite a alguien vincular varias tarjetas de débito y crédito a una sola tarjeta y una sola app. Después de realizar una compra, un usuario puede cambiar la tarjeta de financiación vinculada a esa transacción. El servicio también soporta recompensas y funciones de pago diferido. Lloyds pretende integrar estas herramientas en su app existente para que los clientes no necesiten una interfaz separada.

Según el banco, esta integración eventualmente atendería a aproximadamente 28 millones de personas. Lloyds cree que tal movimiento puede ayudarle a cumplir con las expectativas de los usuarios que desean que las decisiones de gasto y la gestión de tarjetas sean inmediatas y sencillas. El banco no reveló el precio en su comunicado, aunque la cifra de aproximadamente 120 millones de libras esterlinas (mucho menos que las 250 millones de libras que ha recaudado la fintech) ha sido ampliamente reportada y coincide con coberturas previas de las negociaciones. Lloyds explicó que no espera que el acuerdo altere su guía financiera. La compañía dijo que la transacción debería concluir en la primera mitad de 2026 una vez que los reguladores terminen sus revisiones.

La posición de Curve como una empresa regulada en el Reino Unido y en el Área Económica Europea añade peso al plan de Lloyds. La fintech procesa miles de millones en pagos cada año. Un sistema que opera a ese nivel ofrece una base establecida para la integración, lo que reduce la incertidumbre sobre su capacidad para soportar una gran base de clientes una vez que pase a estar bajo el paraguas de Lloyds.

Cómo llegó Curve a este momento

Curve surgió de una idea que atrajo a personas que querían una forma más limpia de gestionar tarjetas y compras. En lugar de cambiar entre diferentes apps bancarias y tarjetas de plástico, los usuarios podían confiar en una sola billetera. La compañía finalmente desarrolló funciones que ayudaron a los clientes a superar las transacciones entre cuentas y a ajustar cómo manejaban el gasto a corto plazo. Estas capacidades despertaron interés tanto en consumidores como en inversores durante el ascenso de Curve.

La empresa recaudó fondos sustanciales a lo largo de los años y se posicionó como una contendiente entre las fintech británicas que buscan relevancia global. Incluso con esa ambición, Curve enfrentó tensiones financieras. El crecimiento se desaceleró. Los costos aumentaron. La compañía redujo su plantilla. Esas presiones internas contribuyeron a una sensación de urgencia por encontrar un socio mayor capaz de apoyar la tecnología de manera sostenible.

Para cuando Lloyds inició las negociaciones, Curve ya lidiaba con tensiones graves de gobernanza. Varios inversores cuestionaron cómo se gestionaba la empresa, cómo se tomaban las decisiones y quién dirigía la estrategia. Estos problemas no se resolvieron antes de que Lloyds confirmara su compra planificada. Al contrario, se intensificaron.

IDC Ventures defiende su posición

IDC Ventures, descrita como la mayor accionista externa de Curve con aproximadamente un doce por ciento de la empresa, emitió un comunicado que cuestionó el acuerdo casi inmediatamente después de su anuncio. La firma afirmó que seguía profundamente preocupada por la conducta de la junta y la gestión de Curve durante el período previo al acuerdo con Lloyds. IDC argumentó que un pequeño círculo de directores e inversores fortalecía su control sobre decisiones clave y limitaba la influencia de otros accionistas.

La disputa no comenzó con el anuncio de Lloyds. IDC ya había solicitado la destitución del presidente de Curve meses antes. La firma cuestionó cómo se había gobernado Curve y expresó preocupaciones sobre cómo la dirección manejaba la comunicación con la base de inversores más amplia. Posteriormente, la compañía convocó una Junta General Extraordinaria para que los accionistas abordaran esos temas. La decisión de programar esa reunión indicó cuán serias se habían vuelto las diferencias.

Una vez que surgió la noticia de la adquisición, IDC renovó sus objeciones. La firma expresó dudas sobre si la venta servía a los intereses a largo plazo de la empresa o de sus inversores. Destacó preocupaciones sobre gobernanza, transparencia y el proceso de venta en sí. El mensaje de IDC dejó claro que confirmar la adquisición no calmó la situación. Al contrario, profundizó la división.

La presión competitiva más amplia

Lloyds no persiguió a Curve en aislamiento. Los grandes bancos enfrentan una competencia creciente de neobancos y servicios digitales que han crecido ofreciendo herramientas más simples, rápidas y flexibles. Revolut es uno de los ejemplos más visibles, con decenas de millones de usuarios y un esfuerzo en marcha para obtener una licencia bancaria completa en el Reino Unido. Su alcance demuestra cuán profundamente estas plataformas más nuevas han penetrado en los hábitos financieros diarios.

Para un banco tradicional, competir con ese impulso requiere tecnología que iguale o supere lo que los clientes encuentran en otros lados. La billetera digital de Curve, las herramientas de gasto y las funciones de cambio de tarjeta representan capacidades que Lloyds no tenía internamente. Al adquirir Curve en lugar de construir funciones similares desde cero, Lloyds acorta su camino hacia una experiencia móvil más completa. El acuerdo muestra cómo un banco puede incorporar tecnología mediante adquisición cuando el tiempo y la presión competitiva son cruciales.

Qué pueden esperar los clientes

Una persona que use la app de Lloyds hoy en día gestiona sus tarjetas a través de las funciones estándar del banco. Tras la integración de Curve, ese mismo cliente podría encontrar nuevas opciones presentadas de manera más clara y práctica. Una compra realizada días antes podría trasladarse a otra cuenta con mucho menos esfuerzo. Las recompensas podrían gestionarse de forma que se ajusten a los hábitos de gasto del cliente. Las herramientas de pago diferido podrían convertirse en parte de la interfaz principal del banco en lugar de un servicio de terceros.

Desde la perspectiva de Curve, los usuarios existentes podrían encontrar estabilidad gracias al respaldo de una gran institución. La transición a Lloyds puede implicar cambios en el diseño y el enfoque del producto, aunque los cambios específicos aún no están claros. Mucho dependerá de cómo ambas empresas expliquen sus planes y tranquilicen a los usuarios de que la experiencia seguirá siendo confiable.

Trabajo regulatorio y camino incierto

Los reguladores aún deben examinar el acuerdo. Revisarán el cumplimiento, el impacto en los clientes y la preparación operativa de los sistemas combinados. Lloyds espera que el proceso finalice en la primera mitad de 2026, aunque los organismos de supervisión podrían ajustar ese plazo según lo que encuentren.

La disputa de gobernanza no resuelta añade mayor imprevisibilidad. Los accionistas podrían emprender acciones legales o procedimentales dentro de Curve que afecten la operación de la empresa durante el período de transición. El tono del último comunicado de IDC no muestra señales de compromiso, y esto aumenta la posibilidad de tensiones continuas mientras los reguladores llevan a cabo su trabajo.

Incluso si el acuerdo se cierra según lo previsto, la integración en sí requerirá una planificación cuidadosa. Lloyds debe incorporar tecnología desarrollada por una fintech con su propia cultura y prácticas de desarrollo. Garantizar la estabilidad para millones de usuarios exigirá una coordinación estrecha entre equipos que aún no han trabajado juntos.

Observaciones finales para los próximos meses

La confirmación de Lloyds sobre la adquisición de Curve marca un punto de inflexión para ambas empresas. El banco busca fortalecer su presencia digital y enfrentar la presión de competidores que avanzan rápidamente. Curve entra en un período en el que su tecnología pasa a formar parte de una organización mucho más grande tras años de crecimiento independiente y dificultades internas.

El conflicto de gobernanza dentro de Curve pone en evidencia cómo se desarrolló esta operación. Las objeciones de IDC Ventures aseguran que la adquisición será analizada no solo como un movimiento estratégico, sino también como un estudio de caso sobre derechos de los inversores y supervisión de la junta directiva.

La próxima fase pondrá a prueba cómo Lloyds gestiona la transición, cómo Curve resuelve sus problemas internos y cómo responden los reguladores. El resultado influirá no solo en las empresas involucradas, sino también en la relación más amplia entre los bancos tradicionales y las fintech que buscan crecer mediante cooperación en lugar de rivalidad.

Si la disputa se calma y la integración tiene éxito, Lloyds podría ofrecer una de las experiencias de pago más flexibles entre los principales bancos del Reino Unido. Si la lucha interna en Curve se intensifica, el camino hacia ese objetivo podría volverse más difícil. Los meses venideros revelarán hacia qué lado se inclina esta historia.

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