Muchas personas que enfrentan problemas de salud creen que presentar la solicitud de beneficios del Seguro Social temprano es su mejor opción. La lógica parece sólida: si tu salud está deteriorándose y la expectativa de vida es incierta, ¿por qué esperar hasta los 70 para cobrar los beneficios cuando podrías comenzar a los 62? Sin embargo, este razonamiento, aunque comprensible, pasa por alto un factor crucial que podría afectar significativamente la seguridad financiera de tu familia, especialmente si estás casado y eres el principal sostén.
La trampa de presentar la solicitud temprano para parejas
La decisión de reclamar el Seguro Social temprano reduce tus pagos mensuales de forma permanente. Si presentas la solicitud a los 62 en lugar de esperar hasta la edad de jubilación completa (67 para quienes nacieron después de 1960), recibirás mucho menos cada mes durante el resto de tu vida. Aunque esta compensación podría tener sentido si esperas vivir poco tiempo, hay una consideración importante que muchas personas pasan por alto: ¿qué pasa con tu cónyuge cuando fallezcas?
Tu cónyuge sobreviviente será elegible para recibir beneficios de sobreviviente equivalentes al 100% del monto mensual que estabas recibiendo en el momento de tu fallecimiento. Aquí es donde una mala planificación puede volverse problemática. Si ya redujiste tu beneficio mensual al reclamar temprano por motivos de salud, tu cónyuge hereda ese pago reducido. Para un cónyuge que podría vivir muchos años más después de ti, esto puede significar décadas de ingresos sustancialmente menores.
Cómo afecta la mala planificación a los beneficios de sobreviviente
Considera un escenario: tú eres el principal sostén en tu hogar y tu salud no es buena. Decides reclamar 1,500 dólares mensuales a los 62 años. Cuando fallezcas, tu cónyuge recibe un beneficio de sobreviviente de 1,500 dólares mensuales. Sin embargo, si hubieras esperado hasta la edad de jubilación completa a los 67, tu beneficio mensual podría haber sido de 2,000 dólares, y eso es lo que recibiría tu cónyuge sobreviviente. La diferencia es de 500 dólares al mes, o 6,000 dólares al año que tu cónyuge dejaría de recibir.
No todas las situaciones requieren preocuparse por esto. Si tu cónyuge gana mucho más que tú y califica para un beneficio de Seguridad Social mayor, recibirá la cantidad mayor, ya sea su propio beneficio de jubilación o el beneficio de sobreviviente basado en tus ingresos. En ese caso, presentar la solicitud temprano por tu parte no necesariamente perjudica su situación financiera. Pero si tú eras el principal sostén del hogar, las matemáticas se vuelven mucho menos favorables.
Analiza los números antes de decidir
Antes de comprometerte a presentar la solicitud temprano, tómate el tiempo para analizar tus circunstancias específicas. Pregúntate: ¿El beneficio de Seguridad Social de mi cónyuge supera el beneficio de sobreviviente que recibirían en función de mis ingresos? Si la respuesta es no, entonces reclamar temprano, incluso con problemas de salud, podría dejar a tu cónyuge vulnerable financieramente.
Algunas personas con problemas de salud determinan que la cantidad total que recibirán por presentar temprano supera lo que recibirían si esperaran (esto puede ser una conclusión razonable para quienes tienen expectativas de vida más cortas). Pero este cálculo debe incluir el impacto en los beneficios de sobreviviente. Un asesor financiero o un especialista en Seguridad Social puede ayudarte a realizar proyecciones que consideren diferentes escenarios, incluyendo suposiciones sobre la longevidad y las necesidades financieras de tu cónyuge.
Haz que sea una decisión conjunta
Si estás casado, esta no debería ser una decisión que tomes solo. Habla abiertamente y con honestidad con tu cónyuge sobre tu estrategia para presentar la solicitud del Seguro Social. Juntos, pueden evaluar la ventaja inmediata de pagos mayores al principio frente al riesgo a largo plazo para la seguridad financiera de tu cónyuge. Esta conversación podría revelar opciones que no habías considerado, como que uno de los cónyuges retrase su solicitud mientras el otro la presenta temprano, o ajustar otros aspectos de tu plan de jubilación para compensar.
En resumen: la mala salud puede hacer que presentar la solicitud temprano sea atractivo para ti personalmente, pero sus efectos en cadena van más allá de tu propia vida. Tomarte el tiempo para considerar cómo tu decisión afecta el futuro de tu cónyuge no solo es una muestra de consideración, sino una parte esencial de una planificación financiera adecuada.
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Por qué reclamar la Seguridad Social temprano, a pesar de tener mala salud, podría perjudicar a tu cónyuge
Muchas personas que enfrentan problemas de salud creen que presentar la solicitud de beneficios del Seguro Social temprano es su mejor opción. La lógica parece sólida: si tu salud está deteriorándose y la expectativa de vida es incierta, ¿por qué esperar hasta los 70 para cobrar los beneficios cuando podrías comenzar a los 62? Sin embargo, este razonamiento, aunque comprensible, pasa por alto un factor crucial que podría afectar significativamente la seguridad financiera de tu familia, especialmente si estás casado y eres el principal sostén.
La trampa de presentar la solicitud temprano para parejas
La decisión de reclamar el Seguro Social temprano reduce tus pagos mensuales de forma permanente. Si presentas la solicitud a los 62 en lugar de esperar hasta la edad de jubilación completa (67 para quienes nacieron después de 1960), recibirás mucho menos cada mes durante el resto de tu vida. Aunque esta compensación podría tener sentido si esperas vivir poco tiempo, hay una consideración importante que muchas personas pasan por alto: ¿qué pasa con tu cónyuge cuando fallezcas?
Tu cónyuge sobreviviente será elegible para recibir beneficios de sobreviviente equivalentes al 100% del monto mensual que estabas recibiendo en el momento de tu fallecimiento. Aquí es donde una mala planificación puede volverse problemática. Si ya redujiste tu beneficio mensual al reclamar temprano por motivos de salud, tu cónyuge hereda ese pago reducido. Para un cónyuge que podría vivir muchos años más después de ti, esto puede significar décadas de ingresos sustancialmente menores.
Cómo afecta la mala planificación a los beneficios de sobreviviente
Considera un escenario: tú eres el principal sostén en tu hogar y tu salud no es buena. Decides reclamar 1,500 dólares mensuales a los 62 años. Cuando fallezcas, tu cónyuge recibe un beneficio de sobreviviente de 1,500 dólares mensuales. Sin embargo, si hubieras esperado hasta la edad de jubilación completa a los 67, tu beneficio mensual podría haber sido de 2,000 dólares, y eso es lo que recibiría tu cónyuge sobreviviente. La diferencia es de 500 dólares al mes, o 6,000 dólares al año que tu cónyuge dejaría de recibir.
No todas las situaciones requieren preocuparse por esto. Si tu cónyuge gana mucho más que tú y califica para un beneficio de Seguridad Social mayor, recibirá la cantidad mayor, ya sea su propio beneficio de jubilación o el beneficio de sobreviviente basado en tus ingresos. En ese caso, presentar la solicitud temprano por tu parte no necesariamente perjudica su situación financiera. Pero si tú eras el principal sostén del hogar, las matemáticas se vuelven mucho menos favorables.
Analiza los números antes de decidir
Antes de comprometerte a presentar la solicitud temprano, tómate el tiempo para analizar tus circunstancias específicas. Pregúntate: ¿El beneficio de Seguridad Social de mi cónyuge supera el beneficio de sobreviviente que recibirían en función de mis ingresos? Si la respuesta es no, entonces reclamar temprano, incluso con problemas de salud, podría dejar a tu cónyuge vulnerable financieramente.
Algunas personas con problemas de salud determinan que la cantidad total que recibirán por presentar temprano supera lo que recibirían si esperaran (esto puede ser una conclusión razonable para quienes tienen expectativas de vida más cortas). Pero este cálculo debe incluir el impacto en los beneficios de sobreviviente. Un asesor financiero o un especialista en Seguridad Social puede ayudarte a realizar proyecciones que consideren diferentes escenarios, incluyendo suposiciones sobre la longevidad y las necesidades financieras de tu cónyuge.
Haz que sea una decisión conjunta
Si estás casado, esta no debería ser una decisión que tomes solo. Habla abiertamente y con honestidad con tu cónyuge sobre tu estrategia para presentar la solicitud del Seguro Social. Juntos, pueden evaluar la ventaja inmediata de pagos mayores al principio frente al riesgo a largo plazo para la seguridad financiera de tu cónyuge. Esta conversación podría revelar opciones que no habías considerado, como que uno de los cónyuges retrase su solicitud mientras el otro la presenta temprano, o ajustar otros aspectos de tu plan de jubilación para compensar.
En resumen: la mala salud puede hacer que presentar la solicitud temprano sea atractivo para ti personalmente, pero sus efectos en cadena van más allá de tu propia vida. Tomarte el tiempo para considerar cómo tu decisión afecta el futuro de tu cónyuge no solo es una muestra de consideración, sino una parte esencial de una planificación financiera adecuada.