
Bitcoin es una moneda digital descentralizada construida sobre blockchain que permite transferir valor a través de internet sin bancos ni entidades centralizadas. La descentralización significa que no existe una autoridad única de control; la red es gestionada colectivamente por nodos distribuidos globalmente. Bitcoin utiliza el mecanismo de consenso Proof of Work (PoW), en el que los mineros aportan potencia computacional para validar transacciones y crear nuevos bloques, haciendo el libro mayor extremadamente resistente a manipulaciones.
En la red de Bitcoin, todas las transacciones quedan registradas para siempre en la blockchain. Las claves privadas funcionan como credenciales criptográficas para controlar los activos, permitiendo la autocustodia total sin intermediarios. El suministro máximo de Bitcoin está limitado a 21 millones, lo que le otorga escasez.
A fecha de 04 de enero de 2026 (fuente: datos de entrada), Bitcoin cotiza en torno a 91 332,30 $, con un suministro en circulación de 19 971 315 BTC. Tanto el suministro total como el circulante alcanzan los 19 971 315 BTC, con un límite máximo de 21 000 000 BTC. Su capitalización de mercado circulante es de unos 1 824 026 132 974,50 $, y la capitalización de mercado totalmente diluida es idéntica. El dominio de mercado de Bitcoin ronda el 55,17 %.

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El volumen de negociación en 24 horas ronda los 563 136 068,09 $. El precio ha variado aproximadamente un 0,04 % en la última hora, un 1,98 % en 24 horas, un 4,12 % en 7 días y un -1,00 % en 30 días.
Estos datos reflejan la posición líder y la alta liquidez de Bitcoin en el mercado cripto. Su suministro limitado y la demanda de mercado impulsan la volatilidad del precio. Los inversores deben considerar el horizonte temporal y su tolerancia al riesgo antes de tomar decisiones.
Bitcoin fue propuesto en 2008 por una persona o grupo bajo el seudónimo “Satoshi Nakamoto”, que publicó el whitepaper y el software de código abierto. La comunidad global lanzó y mantiene la red. El diseño de Satoshi priorizaba las transferencias peer-to-peer (P2P) y los libros de registro distribuidos para reducir la dependencia de autoridades centrales.
Desde su lanzamiento, el ecosistema de Bitcoin ha evolucionado con mineros, desarrolladores y usuarios impulsando la tecnología y la adopción. En los últimos años, canales regulados (como marcos legales y productos cotizados) han facilitado la participación de instituciones y particulares. Desde octubre de 2024, varias jurisdicciones permiten la cotización de fondos o ETFs vinculados a Bitcoin, aunque las normas varían según la región.
Bitcoin registra todas las transacciones confirmadas en una blockchain, una cadena cronológica de “bloques” que contiene lotes de transacciones y el hash (resumen criptográfico) del bloque anterior. Esta estructura hace que el historial de transacciones sea extremadamente difícil de alterar.
El consenso se basa en Proof of Work (PoW): los mineros utilizan potencia computacional para resolver acertijos criptográficos. El primero en encontrar una solución válida añade un nuevo bloque y recibe recompensas y comisiones. La dificultad de la minería se ajusta dinámicamente para mantener un tiempo medio de bloque estable.
Los usuarios envían transacciones desde monederos. La clave privada es la credencial principal para controlar los activos; la clave pública genera direcciones de recepción. Una vez difundidas en la red, las transacciones entran en el mempool, donde los mineros las seleccionan según la prioridad de comisiones. La emisión de Bitcoin sigue un calendario de halving: aproximadamente cada cuatro años, las recompensas por bloque se reducen a la mitad hasta acercarse al límite de 21 millones de BTC.
Bitcoin puede utilizarse para transferencias de valor y pagos globales, especialmente en remesas internacionales y grandes liquidaciones, reduciendo intermediarios y costes temporales. Gracias a su suministro fijo y seguridad robusta, suele considerarse un activo digital escaso para mantener a largo plazo y diversificar carteras.
Algunos países e instituciones acceden a Bitcoin mediante productos regulados como fondos o ETFs, permitiendo a inversores tradicionales exponerse a través de cuentas de bróker. Las soluciones Layer2 como Lightning Network buscan mejorar la eficiencia y reducir costes en pagos de bajo valor y alta frecuencia.
El valor a largo plazo de Bitcoin se basa en su escasez, seguridad descentralizada y efectos de red. El suministro limitado garantiza resistencia a la dilución; PoW proporciona seguridad robusta; la amplia red de nodos y usuarios refuerza la resistencia a la censura y la sostenibilidad.
Otros factores de valor incluyen el crecimiento de canales regulados, mayor participación institucional, avances en Layer2 y la digitalización global, lo que consolida el papel de Bitcoin como reserva de valor y activo de liquidación. Sin embargo, los rendimientos a largo plazo dependen del ritmo de adopción, el entorno regulatorio y la evolución tecnológica; solo invierte lo que puedas permitirte perder.
Paso 1: Registra una cuenta en Gate y completa la verificación de identidad. Visita gate.com, regístrate con tu correo electrónico o teléfono y completa los requisitos KYC para cumplir la normativa y los límites de retirada.
Paso 2: Financia tu cuenta. Deposita mediante rampas fiat o transferencias cripto; suele hacerse transfiriendo stablecoins como USDT o ingresando USD/CNY para disponer de saldo suficiente.
Paso 3: Realiza una orden spot de BTC. Busca “BTC”, selecciona el par de trading (por ejemplo, BTC/USDT) y elige entre orden de mercado (ejecución inmediata al precio actual) u orden limitada (establece tu precio). Revisa cantidad y comisiones antes de confirmar.
Paso 4: Retira BTC a un monedero de autocustodia para mayor seguridad. Un monedero de autocustodia implica que gestionas tus propias claves; verifica el formato de la dirección antes de retirar y prueba con una pequeña cantidad antes de transferir sumas grandes.
Paso 5: Haz copia de seguridad de tu clave privada o frase de recuperación. Anótala fuera de línea en varios lugares; evita copias digitales o almacenamiento en la nube para prevenir filtraciones.
Paso 6: Mantén buenas prácticas de seguridad. Activa la autenticación en dos pasos (2FA), evita enlaces de phishing o falsos agentes de soporte; revisa periódicamente tus fondos y riesgos, diversifica monederos o usa almacenamiento en frío si es necesario.
Bitcoin es una moneda digital global y descentralizada, asegurada por consenso Proof of Work y con un límite de 21 millones, que funciona como reserva de valor y herramienta de liquidación internacional. Los datos de mercado demuestran su alta liquidez y dominio; tecnológicamente, depende de la integridad de la blockchain y la labor de los mineros. Su valor a largo plazo está ligado a la escasez, efectos de red, regulación y avances en Layer2. Los inversores pueden adquirir BTC en Gate y maximizar la seguridad con monederos de autocustodia y copias de seguridad, manteniéndose atentos a la regulación y las comisiones, y diversificando el riesgo. Para principiantes, lo recomendable es empezar poco a poco y de forma regulada, familiarizándose con las claves privadas, las transacciones y la gestión del riesgo.
Un ETF de Bitcoin es un fondo que replica el precio de BTC en bolsa; comprar BTC directamente requiere usar un exchange de criptomonedas. Los ETFs son idóneos para inversores tradicionales que no desean gestionar claves privadas, pero implican comisiones anuales más altas; la compra directa de BTC ofrece más flexibilidad y menores comisiones, pero exige asegurar el monedero propio. Elige según tu experiencia: si manejas los mercados bursátiles, un ETF es cómodo; si quieres control total, es preferible comprar BTC directamente en Gate.
Entre los principales ETFs spot de Bitcoin en EE. UU. están iShares Bitcoin Trust de BlackRock (BTC), Grayscale Bitcoin Mini Trust (BTC), Fidelity Wise Origin Bitcoin Mini Trust (FBTC), entre otros. Cotizan en las principales bolsas estadounidenses y replican el precio spot de BTC, ofreciendo exposición regulada. Es recomendable comparar comisiones y liquidez antes de invertir.
Sí, necesitas una cuenta en un bróker o entidad de valores (por ejemplo, un bróker de acciones en EE. UU.), ya que los ETFs cotizan en bolsa. En cambio, puedes abrir una cuenta en Gate o plataformas similares para comprar BTC directamente, sin trámites extensos. Si ya tienes cuenta de bróker, los ETFs son cómodos; si no, comprar BTC en Gate puede ser más rápido.
Los ETFs de Bitcoin suelen cobrar una comisión anual de gestión (expense ratio) entre el 0,2 % y el 2,5 %. Cada año se deduce ese porcentaje de tus tenencias. Comprar BTC directamente en Gate implica comisiones de transacción más bajas (normalmente entre el 0,1 % y el 0,2 %, solo al comprar/vender). A largo plazo, las comisiones de los ETFs se acumulan; elegir opciones más baratas o comprar BTC directamente puede ser más rentable.
Los ETFs de Bitcoin son adecuados para principiantes familiarizados con los mercados bursátiles que buscan exposición a BTC sin gestionar monederos ni claves privadas. Ofrecen riesgos relativamente controlados (precio transparente en mercados regulados) y no requieren conocimientos técnicos. Si quieres plena propiedad o participar en ecosistemas descentralizados, considera comprar BTC spot en Gate y almacenarlo de forma segura. Elige siempre la opción que mejor se adapte a tu perfil y tolerancia al riesgo.
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